Ni dieta de la alcachofa ni pastillas de astronauta


Hace un par de días buscando una información para un taller me encontré con este artículo que me apreció bastante bueno e interesante…
Ni dieta de la alcachofa ni pastillas de astronauta

     La buena educación en la mesa no sólo significa buenos modales. No saber qué, cómo y cuándo comer ciertos alimentos conlleva, a largo plazo, trastornos como la obesidad o enfermedades cardiovasculares, diabetes o anemia. La invasión de las dietas mágicas o de ciertos suplementos alimenticios en forma de ‘barritas’ o pastillas ‘absorbegrasas’ han conseguido acabar con las bases de una alimentación equilibrada. Sus ventajas, rápida pérdida de peso. Sus desventajas, pérdida de hábitos básicos para una buena salud. 


     El paisaje que nos rodea es Light, usa la talla 36, come bio, se autorreceta barritas sustitutivas o sigue la dieta de la alcachofa. Mientras, varias personas se operan a vida o muerte con tal de reducir su estómago y perder los kilos que les impiden hacer una vida normal. Ni lo uno, ni lo otro. Light u oversize, la nuestra es una sociedad de extremos que sólo puede aliviar una buena educación a la mesa, y no hablamos de buenos modales.

      “Hoy día, la preocupación por adelgazar no sólo pertenece a las personas obesas. Las delgadas buscan conseguir el cuerpo llamado ‘perfecto’”, explica Ana Montero Bravo, profesora de la Facultad de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad San Pablo CEU.

      Sus palabras las escucharon medio centenar de estudiantes de secundaria durante las jornadas de conferencias Gustos y disgustos alimentarios, que ha organizado la Fundación La Caixa durante este mes.

      Allí se habló de los trastornos alimentarios que sufren nuestros estómagos y de la larga lista de verdades y mentiras, de mitos y de dietas mágicas que amenazan nuestro menú del día. Según Montero, se dice que los hidratos de carbono engordan, “cosa que no es verdad, ya que mientras un gramo de grasa aporta nueve kilocalorías, un gramo de carbohidratos aporta cuatro”. También es común escuchar que el agua engorda durante las comidas, pero Montero asegura que “es un nutriente con cero calorías”. Y mientras unos dicen que el pan integral engorda menos que el pan blanco, la realidad demuestra que media barra de pan blanco contiene 275 kilocalorías y la misma cantidad de integral contiene 245, con lo que la diferencia es escasa y “la única diferencia es que el segundo tipo de pan aporta fibra, con lo que es más sano porque contiene más nutrientes y sacia más que el anterior”, añade la especialista.

        Tampoco engordan las papas en contra de lo que muchas personas piensan. “Si se cuecen o asan aportan pocas calorías. De hecho, 100 o 150 gramos de papa suponen 80 kilocalorías, las mismas que un yogur”.

      Junto a tales falsas verdades, han nacido y crecido dietas disociadas, hipocalóricas, excluyentes o basadas en un sólo alimento, como la alcachofa o la piña, que eliminan nutrientes de la dieta, o que reducen la ingesta a una pastilla “absorbe grasas” y sólo consiguen una reducción rápida de peso y un déficit que deriva en malnutrición.

        Por tanto, Montero concluye que “para adelgazar no hace falta seguir ninguna de estas dietas ya que un balance energético negativo y una dieta equilibrada es la única manera sensata y existente, hoy por hoy, de disminuir y mantener el peso adecuado”.

Dietas mágicas bautizadas con nombres falsos

       Las dietas buscan a sus víctimas allá por enero (tras el atracón navideño) o mayo (en la llamada ‘operación bikini’). Su estrategia surte efecto, sobre todo, sobre las mujeres, que están desesperadas por perder peso.

       Entre las más populares están la dieta de la Clínica Mayo (“que adopta el nombre de la institución sin tener nada que ver”, asegura Ana Montero), la dieta de ‘toma la mitad’, la dieta Gourmet, la dieta cero, la dieta de Hay o disociada, el régimen de Sahelton, dieta Hollywood, la dieta de Montignac, Antidieta, dieta Atkins.

      
        Según Montero todas ellas son dietas “mágicas”. Además, “el tratamiento dietético de la obesidad es un proceso a largo plazo que se caracteriza no sólo por la implantación de un régimen dietético sino también por la modificación de los hábitos alimentarios y estilo de vida, que incluyen cambios en la actividad física diaria, situaciones de sobre ingesta puntual, ingesta impulsiva o no planeada”.


         Por todo eso, cualquier dieta “deberá llevarse a cabo por facultativos sanitarios expertos en nutrición equilibrada y alimentación saludable”, añade la especialista.

Además…

        DIETAS ALTERNATIVAS. La alimentación natural, la ecológica o biológica, la vegetariana y la macrobiótica son formas alternativas de alimentarse. Cada una de ellas exige, sin embargo, un control estricto para que se ingieran todo tipo de nutrientes. De hecho, la dieta vegetariana que prescinde tanto de los productos lácteos como de los huevos nunca debe utilizarse por niños, adolescentes o embarazadas.

        MÁS QUE VEGETARIANOS. La dieta macrobiótica es la forma más extrema de vegetarianismo. Consiste en una serie de diez dietas. Las cinco primeras incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal, con lo que son prácticamente dietas vegetarianas. Las restantes son exclusivamente vegetarianas y contienen cantidades crecientes de granos de trigo y granos de cereales triturados. Además de esto, esta alimentación conlleva una parte filosófica: busca el equilibrio físico y emocional.

Aprender a comer desde el principio…

       La buena educación en la mesa no sólo supone buenos modales. Se le resta importancia, pero descuidar la educación alimentaria se traduce en obesidad, diabetes, anemia o enfermedades cardiovasculares.

         Sonia Gómez Martínez, especialista del Grupo Inmunonutrición del departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío, que participó en las jornadas de alimentación de la Fundación La Caixa, explicó que la causa de estas alteraciones reside en que los múltiples actores sociales y culturales son determinantes de hábitos alimentarios no saludables.

        Los alimentos que se consumen no sirven sólo para nutrir al individuo que los ingiere, sino también para demostrar un ‘status’ social, adquirir un determinado aspecto físico, competir en un deporte o adherirse a unas determinadas creencias religiosas”.

Fuente

http://aula2.el-mundo.es 

10 buenos hábitos alimenticios

      Estos 10 buenos hábitos alimenticios le ayudarán a mantener una alimentación equilibrada y saludable:

1.- Consumir Hidratos de Carbono de forma moderada (55% del aporte calórico).
2.- El consumo de proteínas no debe ser excesivo. Intentar consumir pescado y carne de ave.
3.- Es importante que la ingesta de verduras, fruta y fibra sea al menos de 35gr/día de media.
4.- Es fundamental beber agua a lo largo del día, al menos 2 litros.
5.- No suprimir ninguna ingesta principal (desayuno, comida, cena) para evitar realizar la siguiente comida en exceso.
6.- Evitar las grasas para cocinar y el empleo de sal, usar aceite de oliva. Disminuir el consumo de grasas.
7.- Consumo moderado de azúcar, alimentos como bollería, chocolate, aperitivos…
8.- Evitar el exceso de alimentos fritos, rebozados y estofados. Preferiblemente a la plancha o cocidos.
9.- Masticar bien los alimentos para garantizar una buena digestión.
10.- Comer sentado a la mesa, con tranquilidad y sin distracciones para facilitar el reflejo de la saciedad.
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Anemia

      
         La Anemia es una alteración de la sangre en la cual los glóbulos rojos – eritrocitos o hematíes – son inferiores en número o tamaño a lo que sería normal, presentan poca hemoglobina, o muestran alteraciones que afectan a su funcionamiento. Cualquiera de estas causas impide el transporte necesario de oxígeno a las células del cuerpo o el anhídrido carbónico desde cualquier célula a los pulmones.
      La falta de oxígeno en los tejidos corporales puede causar diversos problemas corporales, dependiendo del tipo de anemia que se trate y el grado que esta presente. Los trastornos pueden variar desde ser leves hasta poner en peligro la vida del afectado.
      Los glóbulos rojos son las células de la sangre que le proporcionan su color rojo. La función principal de los glóbulos rojos es el transporte del oxígeno desde los pulmones a las células. Para transportar el oxígeno cuentan con un componente llamado hemoglobina.
     La hemoglobina, proteína compleja que contiene hierro, es el componente principal de los glóbulos rojos o eritrocitos. La función de la hemoglobina es transportar el oxígeno desde los pulmones a las células de los diferentes tejidos corporales. Para ello la hemoglobina se combina con el oxígeno convirtiéndose en oxihemoglobina. Una vez descarga el oxígeno en la células, recoge el dióxido de carbono y lo lleva a los pulmones, convirtiéndose en carboxihemoglobina.

       Los niveles de hemoglobina en los glóbulos rojos deben ser altos para que puedan combinarse con el oxígeno. Los niveles de hemoglobina están relacionados con la cantidad de hierro en el cuerpo. Cuando, por diferentes razones, existe poco hierro, se produce una deficiencia de hemoglobina que origina ciertos tipos de anemia, como la anemia ferrogénica. Otras veces las alteraciones en la estructura de la hemoglobina producen también ciertos tipos de anemia, como la anemia de células falciformes.

       Los glóbulos rojos tienen una vida media de unos cuatro meses. Después de su muerte, en el bazo y en el hígado, el hierro es liberado y reaprovechado para la formación de los nuevos glóbulos rojos que se producen en la medula espinal. Alteraciones en la medula o una producción de glóbulos rojos más baja que su propia destrucción es también responsable de ciertos tipos de anemia, como la anemia hemolítica.
Tipos de Anemia: 
– Anemia por falta de hierro (Anemia ferropénica): Es la forma más común de anemia. Debido a la falta de hierro, el organismo no produce suficientes glóbulos rojos. 
– Anemia por falta de vitamina B12: Niveles bajos de esta vitamina son los responsables de la enfermedad. 
– Anemia por mala absorción de la vitamina B12 ( Anemia perniciosa) El organismo carece de la sustancia adecuada para la absorción de esta vitamina. 
– Anemia por falta de ácido fólico: Niveles bajos de este componente producen anemia. En realidad se trata de un tipo de anemia megaloblástica en la que se produce agrandamiento de los glóbulos rojos por deficiencia de ácido fólico. 
– Anemia por enfermedades crónicas : Ciertas enfermedades producen niveles bajos de hierro o destrucción avanzada de los glóbulos rojos, ocasionando anemia. 
– Anemia por perdida avanzada de glóbulos rojos. (Anemia hemolítica) . La producción de glóbulos rojos en la medula ósea es incapaz de compensar esta perdida y se produce un déficit de hematíes. 
– Anemia por incapacidad productiva de la medula ósea: (Anemia aplásica secundaria) La medula ósea esta lesionada y no puede producir ningún tipo de célula sanguínea. 
– Anemia por agrandamiento de los glóbulos rojos (Anemia megaloblástica) Los glóbulos rojos se hacen más grandes de lo normal y no funcionan bien. 
– Anemia por glóbulos rojos en forma de media luna (Anemia de células falciformes) alteraciones genéticas de la hemoglobina producen cambios en la forma de los glóbulos rojos que impide su normal funcionamiento.
Síntomas:
     Los síntomas de la anemia dependen del tipo de anemia que se trate, pero, en general, podemos mencionar algunos síntomas que podrían aparecer en todos ellos:
– Fatiga continuada
– Debilitamiento del sistema inmunitario
– Cabello en mal estado
– Uñas frágiles
– Sensación de hormigueo en las manos o en los pies
– Perdida del apetito 
– Color pálido de la piel
– Ritmo cardíaco irregular
Insomnio 
– Trastornos menstruales
– Mayor posibilidad de infección de las heridas
Alimentos buenos y malos para la anemia.
       La Anemia se produce principalmente por una falta de hierro o una mala absorción de este componente. Una alimentación rica en alimentos que contengan mucho hierro será la forma más adecuada para prevenir la anemia. Una vez el cuerpo se encuentre bajo esta enfermedad, tal vez el uso de alimentos con mucho hierro ya no será suficiente para curar la anemia y se precisará de la utilización de complementos.
Entre los principales alimentos ricos en hierro tenemos:
– Alimentos animales: el hígado, la carne roja, el pescado azul y los mariscos.
– Alimentos vegetales : legumbres, verduras verdes y cereales integrales.
Tipos de hierro
      El hierro procedente de fuentes animales se absorbe con más facilidad que el procede de fuentes vegetales. Mientras el hierro ” hemo ” , procedente de las carnes, se absorbe en un 30 %, el hierro ” no hemo “, procedente de los vegetales, se absorbe tan solo en un 10 %. Sin embargo, se ha comprobado que la vitamina C ayuda a mejorar la absorción del hierro que procede de fuentes vegetales. Por lo tanto, comer alimentos ricos en vitamina C ayudara a absorber más hierro de los alimentos.
      Los nutriólogos recomiendan que se debería comer un mínimo de 75 mg de vitamina C en cada comida ( 75 mg de vitamina C se encuentran, por ejemplo, en una taza de jugo de naranja, de piña o de papaya, en una taza de col o de fresas. Es conveniente en los vegetarianos acompañar las comidas con ensaladas de tomate, comer pepino crudo, dátiles, cítricos o alimentos del grupo de las coles).
      Aunque no exista deficiencia de hierro, La falta de algunas vitaminas impide la absorción de hierro, tal como ocurre con la vitamina B12 y el ácido fólico. Por lo tanto comer alimentos ricos en vitamina B12 o ácido fólico será una manera de prevenir la anemia.
Entre los alimentos ricos en vitamina B12 tenemos:
– Alimentos de origen animal como el hígado, la carne y ciertos pescados. También la leche y sus derivados.
– Los alimentos vegetales contienen muy poca cantidad, a no ser que se les haya añadido esta vitamina. 
Entre los alimentos ricos en ácido fólico tenemos:  

– Alimentos animales: hay pocos alimentos que contengan esta vitamina si exceptuamos el hígado.

– Alimentos vegetales: entre estos hay que mencionar las legumbres, los cereales integrales, las verduras de hoja verde y ciertas frutas.

Alimentos “malos” para la anemia:

      Hay ciertos alimentos que no resultan aconsejables para la anemia porque interfieren en la absorción del hierro.

Los taninos ¿ Es bueno el té para la anemia ?

     Aunque el té, especialmente el te verde, sea una de las plantas con más contenido en hierro, la presencia de taninos , que bloquean la absorción de hierro, hace que esta planta no sea adecuada, sino más bien perjudicial para los enfermos de anemia. Otras plantas no adecuadas por su contenido en taninos son, por ejemplo: café, tomillo, uva de oso, salvia, lentisco, salicaria, poleo o la rosa canina.

     No se deben beber infusiones de estas plantas durante las comidas si se presentan niveles bajos de hierro. Es mejor dejar pasar una hora después de comer antes de beberlas.

      La leche y sus derivados bloquean la absorción de hierro vegetal (hierro no hemático) aunque no bloquean el hierro procedente de alimentos de procedencia animal (hierro hemático). Mejor tomar la leche fuera de las comidas.

Lista de Alimentos Ricos en Hierro


– Hígado: Hígado de pollo, de ternera, de cerdo de pavo, de cordero, etc. Patés confeccionados con hígado.

– Carne roja, especialmente ternera, pavo, cerdo

– Frutos secos y frutas deshidratas: almendras, nueces, pasas, avellanas, pistachos, pipas de girasol, etc.

– Legumbres; especialmente los garbanzos, los frijoles, las lentejas, las habas, los guisantes, la soja, etc.

– Verduras verdes : espinacas, coles, coles de Bruselas, alcachofas, bróculi, acelgas.

– Cereales: Especialmente los cereales preparados para el desayuno que contienen hierro añadido. Los cereales integrales son muy ricos en hierro, como la avena, la cebada, el arroz, el trigo, etc.

– Melaza negra

– Chocolate

– Aceitunas

– Frutos deshidratados: ciruelas, pasas, dátiles, albaricoques, etc.

– Mariscos: calamares, mejillones, almejas, langostinos, camarones, ostras, caracoles, etc.

5 cosas que nos hacen comer de más

     Existen a nuestro alrededor una infinidad de factores que pueden sabotear nuestros intentos por comer moderadamente. Aunque no podamos desaparecerlos a todos, estar conscientes de ellos y de cómo influyen en nuestra forma de comer nos hace más fácil controlarlos a nuestro favor.

Algunas de esos factores que nos hacen comer en exceso son:
1.Comer distraídos. Si nos sentamos a comer frente al televisor, leyendo un libro o mientras revisamos nuestro e-mail es más probable que comamos inconscientemente. Lo mismo pasa con la enorme porción de palomitas con que entramos al cine. Nos llevamos a la boca una gran cantidad de comida que de otra manera seguramente no comeríamos. Cuando hacemos varias cosas a la vez no ponemos atención a la cantidad que comemos, ni siquiera saboreamos realmente la comida.
2.Vemos comida por todas partes. Para donde quiera que volteamos hay un restaurante, cafetería, máquina expendedora. Hay golosinas en la caja del supermercado, en la gasolinera, en la oficina y en cualquier lugar por donde pasamos. Y por si fuera poco, llegamos a casa y tenemos también allí a la vista más golosinas y alimentos poco saludables, mientras que las frutas y verduras están guardadas fuera de nuestro alcance.
3.Distorsionamos el tamaño de nuestras porciones. Como las porciones en muchos restaurantes parecen ir creciendo más y más, empezamos a creer que esos son los tamaños adecuados y nos servimos abundantemente también cuando estamos en casa.
4.Compramos alimentos en empaques enormes y presentaciones familiares. Con la idea en mente de que comprar presentaciones grandes nos ayudará a ahorrar, y con las facilidades de las tiendas de descuentos compramos presentaciones enormes de alimentos que nos dan libre acceso a enormes cantidades de comida y no siempre la más saludable.

5.Los compromisos sociales. Un compromiso social de cualquier tipo es casi un sinónimo de comida y bebida en exceso. Pensamos que comer y beber con moderación en estos casos es desairar a nuestro(s) anfitrión(es) o acompañante(s) y olvidamos que lo importante no es la cantidad de comida sino disfrutar de la buena compañía. 

Por Mtra. Mariana Alvarez Aceves
Fuente: kronovida

Si los niños no saben lo que es, nunca lo comerán

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Comida chatarra y los niños

      El aumento de consumo de alimentos chatarra va paralelo al aumento de casos de diabetes en niños. Alarmantes son las cifras de pequeños y adolescentes desarrollando Diabetes tipo 2. Los niños son susceptibles de consumir alimentos que tienen exceso de calorías y también de preferir ver televisión a correr por el campo o consumir vegetales.
     Es importante limitar consumo de refrescos  y alimentos grasos así como confituras, papas fritas y demás… porque las calorías y la vida sedentaria provocan un niño obeso que si tiene antecedentes familiares de diabetes, vendrá siendo diabético en cualquier momento con las conocidas funestas consecuencias.
     Atención entonces a los niños que lucen con mayor peso corporal del que debieran por su edad y constitución, mal humor, cansancio y pesadez, deficiencia visual, mala circulación en las extremidades, hambre y micción constante, infecciones, oscurecimiento de la piel en el cuello. Lo básico como siempre hemos dicho, visitar al facultativo ante la sospecha de diabetes o si se tiene historial, que prevenirla es bueno para tratarla si aparece.

El índice del Apetito y la Saciedad

    
     Es un buen ejercicio tratar de buscar en ti mismo el nivel en el que te encuentras antes y después de comer (conviene hacerlo 20 minutos después de haber empezado a comer).
     No puedes pasar de un nivel a otro de manera inmediata. Para pasar del hambre a la saciedad es necesario comer y para pasar de la saciedad al hambre es necesario que pase un tiempo sin alimento. Nadie más que tú puede saber en qué nivel te encuentras; nadie puede sentir por ti. Se trata de un ejercicio totalmente individual.
     Los 20 minutos que debemos esperar para evaluarnos es el tiempo que tarda el cuerpo en mandar la señal al cerebro para decirle que ya está satisfecho. Por eso, cuando comes a toda prisa no alcanza a llegar a tiempo. Al momento en que reconoces que estás satisfecho ya has comido demasiado.
     Cuando el mecanismo del hambre y saciedad se da de manera natural y correcta, puedes estar seguro de que la comida será suficiente.
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Fuente:
Alimentación Inteligente

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