Ni dieta de la alcachofa ni pastillas de astronauta


Hace un par de días buscando una información para un taller me encontré con este artículo que me apreció bastante bueno e interesante…
Ni dieta de la alcachofa ni pastillas de astronauta

     La buena educación en la mesa no sólo significa buenos modales. No saber qué, cómo y cuándo comer ciertos alimentos conlleva, a largo plazo, trastornos como la obesidad o enfermedades cardiovasculares, diabetes o anemia. La invasión de las dietas mágicas o de ciertos suplementos alimenticios en forma de ‘barritas’ o pastillas ‘absorbegrasas’ han conseguido acabar con las bases de una alimentación equilibrada. Sus ventajas, rápida pérdida de peso. Sus desventajas, pérdida de hábitos básicos para una buena salud. 


     El paisaje que nos rodea es Light, usa la talla 36, come bio, se autorreceta barritas sustitutivas o sigue la dieta de la alcachofa. Mientras, varias personas se operan a vida o muerte con tal de reducir su estómago y perder los kilos que les impiden hacer una vida normal. Ni lo uno, ni lo otro. Light u oversize, la nuestra es una sociedad de extremos que sólo puede aliviar una buena educación a la mesa, y no hablamos de buenos modales.

      “Hoy día, la preocupación por adelgazar no sólo pertenece a las personas obesas. Las delgadas buscan conseguir el cuerpo llamado ‘perfecto’”, explica Ana Montero Bravo, profesora de la Facultad de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad San Pablo CEU.

      Sus palabras las escucharon medio centenar de estudiantes de secundaria durante las jornadas de conferencias Gustos y disgustos alimentarios, que ha organizado la Fundación La Caixa durante este mes.

      Allí se habló de los trastornos alimentarios que sufren nuestros estómagos y de la larga lista de verdades y mentiras, de mitos y de dietas mágicas que amenazan nuestro menú del día. Según Montero, se dice que los hidratos de carbono engordan, “cosa que no es verdad, ya que mientras un gramo de grasa aporta nueve kilocalorías, un gramo de carbohidratos aporta cuatro”. También es común escuchar que el agua engorda durante las comidas, pero Montero asegura que “es un nutriente con cero calorías”. Y mientras unos dicen que el pan integral engorda menos que el pan blanco, la realidad demuestra que media barra de pan blanco contiene 275 kilocalorías y la misma cantidad de integral contiene 245, con lo que la diferencia es escasa y “la única diferencia es que el segundo tipo de pan aporta fibra, con lo que es más sano porque contiene más nutrientes y sacia más que el anterior”, añade la especialista.

        Tampoco engordan las papas en contra de lo que muchas personas piensan. “Si se cuecen o asan aportan pocas calorías. De hecho, 100 o 150 gramos de papa suponen 80 kilocalorías, las mismas que un yogur”.

      Junto a tales falsas verdades, han nacido y crecido dietas disociadas, hipocalóricas, excluyentes o basadas en un sólo alimento, como la alcachofa o la piña, que eliminan nutrientes de la dieta, o que reducen la ingesta a una pastilla “absorbe grasas” y sólo consiguen una reducción rápida de peso y un déficit que deriva en malnutrición.

        Por tanto, Montero concluye que “para adelgazar no hace falta seguir ninguna de estas dietas ya que un balance energético negativo y una dieta equilibrada es la única manera sensata y existente, hoy por hoy, de disminuir y mantener el peso adecuado”.

Dietas mágicas bautizadas con nombres falsos

       Las dietas buscan a sus víctimas allá por enero (tras el atracón navideño) o mayo (en la llamada ‘operación bikini’). Su estrategia surte efecto, sobre todo, sobre las mujeres, que están desesperadas por perder peso.

       Entre las más populares están la dieta de la Clínica Mayo (“que adopta el nombre de la institución sin tener nada que ver”, asegura Ana Montero), la dieta de ‘toma la mitad’, la dieta Gourmet, la dieta cero, la dieta de Hay o disociada, el régimen de Sahelton, dieta Hollywood, la dieta de Montignac, Antidieta, dieta Atkins.

      
        Según Montero todas ellas son dietas “mágicas”. Además, “el tratamiento dietético de la obesidad es un proceso a largo plazo que se caracteriza no sólo por la implantación de un régimen dietético sino también por la modificación de los hábitos alimentarios y estilo de vida, que incluyen cambios en la actividad física diaria, situaciones de sobre ingesta puntual, ingesta impulsiva o no planeada”.


         Por todo eso, cualquier dieta “deberá llevarse a cabo por facultativos sanitarios expertos en nutrición equilibrada y alimentación saludable”, añade la especialista.

Además…

        DIETAS ALTERNATIVAS. La alimentación natural, la ecológica o biológica, la vegetariana y la macrobiótica son formas alternativas de alimentarse. Cada una de ellas exige, sin embargo, un control estricto para que se ingieran todo tipo de nutrientes. De hecho, la dieta vegetariana que prescinde tanto de los productos lácteos como de los huevos nunca debe utilizarse por niños, adolescentes o embarazadas.

        MÁS QUE VEGETARIANOS. La dieta macrobiótica es la forma más extrema de vegetarianismo. Consiste en una serie de diez dietas. Las cinco primeras incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal, con lo que son prácticamente dietas vegetarianas. Las restantes son exclusivamente vegetarianas y contienen cantidades crecientes de granos de trigo y granos de cereales triturados. Además de esto, esta alimentación conlleva una parte filosófica: busca el equilibrio físico y emocional.

Aprender a comer desde el principio…

       La buena educación en la mesa no sólo supone buenos modales. Se le resta importancia, pero descuidar la educación alimentaria se traduce en obesidad, diabetes, anemia o enfermedades cardiovasculares.

         Sonia Gómez Martínez, especialista del Grupo Inmunonutrición del departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío, que participó en las jornadas de alimentación de la Fundación La Caixa, explicó que la causa de estas alteraciones reside en que los múltiples actores sociales y culturales son determinantes de hábitos alimentarios no saludables.

        Los alimentos que se consumen no sirven sólo para nutrir al individuo que los ingiere, sino también para demostrar un ‘status’ social, adquirir un determinado aspecto físico, competir en un deporte o adherirse a unas determinadas creencias religiosas”.

Fuente

http://aula2.el-mundo.es 

Grasas Trans

¿Que son las Grasas Trans?
     Las grasas trans son ácidos grasos insaturados que se forman cuando los aceites vegetales se procesan y se transforman en más sólidos o en un líquido más estable.
     Este proceso se llama Hidrogenación. Las grasas trans también se encuentran naturalmente en algunos alimentos.
¿Por qué hay Grasas Trans en los Alimentos?
       Los aceites parcialmente hidrogenados se usan en los alimentos procesados porque ayudan en la fabricación de productos alimenticios de alta calidad; que se mantienen frescos durante más tiempo y tienen una textura más apetitosa.
      Los alimentos que contienen estos aceites deben mencionar en su etiqueta nutricional “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”.  
Riesgo de las Grasas Trans 
    
      Las Grasas Trans, son el tipo de grasas más dañino para el corazón y las arterias.
      Una dieta rica en grasas trans a cualquier edad, incluso en la infancia, eleva el riesgo de morir de infarto años o décadas más tarde.
Consecuencias de su consumo
* El principal de ellos, o al menos el más conocido, es su influencia sobre el colesterol.
* Las Grasas Trans hacen descender el colesterol “bueno” (HDL) y elevan el “malo” (LDL), aumentando el riesgo de arteriosclerosis.
      Pero el colesterol no es el único afectado por la presencia de las grasas trans.
 

      Los ácidos grasos de tipo trans pueden inhibir algunas transformaciones de otros ácidos grasos esenciales:
* Retrasando el crecimiento y la maduración del cerebro.
* Las grasas son una parte esencial de las membranas celulares del organismo, y la presencia de estas grasas trans puede llevar al organismo a construir hormonas y paredes celulares defectuosas.
Como afecta al Cerebro 
      Estos factores también pueden afectar al cerebro, es decir la persona se hace más propensa a sufrir:

* Trombosis y Hemorragia cerebral. 
* Puede generarse daño de extremidades, las cuales a veces requieren ser amputadas.
Daño al Corazón
      El daño al corazón se debe a que la Grasas Trans aumentan el colesterol “malo” (LDL), el cual se aloja dentro de la cubierta de la arteria (endotelio), y con el tiempo se desarrollan placas de grasa.
      Cuando una de estas placas se rompe, se forma un coágulo, mismo que obstruye la circulación de la arteria, y al no haber suficiente flujo sanguíneo ni oxígeno, el corazón, en consecuencia, sufrirá un infarto.
      El problema es que las grasas trans causan una baja del colesterol bueno (HDL), cuya función es eliminar el LDL de la circulación, a través del hígado, para que no se formen placas de grasa en la arteria.
Consumo
     Cuando se consumen en gran cantidad favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares, principalmente produce el infarto al miocardio.
Salud Cardiovascular
     Se han constituido como los grandes problemas para la salud cardiovascular:
* El alto consumo de estas grasas y de las de origen animal (saturadas) 
* La vida sedentaria 
* Sobrepeso u obesidad 
* NO realizar ejercicio o hacerlo muy poco 
* NO incluir frutas y verduras en la alimentación diaria 
Grasas Trans y la Diabetes 
     Los diabéticos también puede afectar, ya que las grasas trans se han visto que disminuye la respuesta de la sangre a la insulina, siendo esta otra razón por lo que la buena alimentación es indispensable.
Alimentos procesados
* La mayoría de las Grasas Trans provienen de los alimentos procesados.
* Aproximadamente 1/5 de las grasas trans de nuestra dieta proviene de fuentes animales
  como por ejemplo: 
          ° Algunas carnes
          ° Productos Lácteos
Donde se encuentran
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Ácidos Grasos Básicos:
Los ácidos grasos son los componentes básicos de las grasas dietética.
Las grasas de origen animal como:
* Manteca y los aceites vegetales (como lo son por ejemplo el derivado de la palma, de la nuez y del coco) que tienen una consistencia firme a temperatura ambiente, contienen niveles más altos de ácidos grasos saturados se los considera grasas saturadas.
* Los aceites como el de soya, canola, semilla de algodón, maíz y otros vegetales que tienen una consistencia líquida a temperatura ambiente contienen niveles más altos de ácidos insaturados.
Como evitar su consumo
Utilizar aceites vegetales para cocinar en lugar de mntequilla y otras grasas saturadas como:

* Manteca
* Margarina, etc.
     Las visitas a restaurantes de comidas rápidas deben disminuirse. También el consumir alimentos naturales y saludables, y no procesados y altos en grasa como:
* Las Papitas de bolsa o frutos secos fritos.
*Disminuir el consumo diario de pan y galletas.
* Es muy importante leer en el etiquetado de los alimentos para verificar el contenido o no de esta tipo de aceites.
Que alimentos debo elegir
     Alimentos que puedo elegir para ayudar a disminuir el consumo de grasas saturadas y grasas trans:
La mayoría de los aceites vegetales comestibles tienen bajo contenido de grasas saturadas y no tienen grasas trans, por ejemplo:
Consejos prácticos
* Revise la Tabla de Información Nutricional
* Prefiera las Grasas Alternativas
* Prefiera los Aceites Vegetales (excepto de coco, palma y almendra)
* Margarinas Suaves (líquidas, en envase, o aerosol)
* Considere los Pescados
* Prefiera las Carnes Magras
* Pregunte Antes de Ordenar, Cuando Coma Fuera de casa
* Vigile las Calorías
Donde hay más ???
      Las grasas trans se encuentran principalmente en los alimentados elaborados industrialmente con aceites vegetales, y una dosis diaria de 5 gramos se considera ya peligrosa.
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Aditivos alimentarios: ¿fomentan la hiperactividad infantil?

      Un informe vinculado a la Agencia de Seguridad Alimentaria del Reino Unido ha dado la voz de alarma: los aditivos más populares en alimentación podrían tener relación con un aumento de los síntomas de hiperactividad en menores. Son precisamente los niños los que más consumen productos con grandes cantidades de conservantes y colorantes (golosinas, snacks, refrescos), por eso, la preocupación es ya patente en la mayoría de los padres.
     El estudio, publicado en la revista científica The Lancet y subvencionado por la FSA (Agencia de Seguridad Alimentaria del Reino Unido, por sus siglas en inglés), afirma que los aditivos no sólo agravan la hiperactividad en los niños que ya padecen un trastorno de déficit de atención, sino que los síntomas se presentan en todos los menores, tengan este problema o no.
       El equipo de Jim Stevenson, de la Universidad de Southampton, analizó qué efectos producían determinados aditivos en 153 niños de tres años y 144 de ocho y nueve años. Se crearon tres grupos y cada uno de ellos tenía que tomar una mezcla: la primera tenía altos niveles de aditivos; la segunda, los mismos aditivos que suelen consumir los menores británicos y la tercera, carecía de estos componentes. Los dos grupos que fueron expuestos a los aditivos mostraron síntomas de hiperactividad.
      Lourdes Carrillo, responsable del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), no hablaría de alarma, pero sí de alerta. “Esto no es más que una llamada de atención que sirve para que los padres no permitan que sus hijos abusen de las golosinas, por ejemplo. No es necesario alarmarse y volverse loco buscando los aditivos en cualquier alimento, pero sí vigilar el consumo de chucherías”.
      “Los padres no deberían incluir las golosinas o los refrescos en la dieta habitual, sino que éstos deben ser un extra, en cantidad mínima, en mínimos momentos. Es una recomendación básica, independientemente de si se confirma o no este caso”, afirma Carrillo.
¿Dónde se encuentran?
      Los aditivos sospechosos son colorantes y conservantes muy habituales en la industria alimentaria, especialmente comunes en bebidas carbonatadas, gomitas, caramelos, chocolates, helados y diversos aperitivos salados y snacks.
     Los aditivos son, en concreto, los colorantes E110, E122, E102, E124, E104 y E129, y el conservante E211 (benzoato sódico). Aunque muchos de ellos podrían erradicarse de la composición de muchos productos, no ocurre lo mismo con el benzoato sódico, ya que su función conservante es fundamental para mantener en buen estado los alimentos. En cualquier caso, los expertos advierten: estas sustancias están relacionadas con la hiperactividad, pero es un error considerarlas la causa. De hecho, Lourdes Carillo asegura que “no es la primera vez que salen listados de aditivos y de sus supuestos efectos negativos para la salud”.
      Sin embargo, la especialista en Nutrición de la Semfyc también considera que existe un exceso en el uso y consumo de estos componentes. “Lo que empezó siendo una necesidad básica (los conservantes, por ejemplo), se ha convertido en un abuso”.
¿Cuáles son los aditivos ‘prohibidos‘?¿Qué es la hiperactividad?
Amarillo ocaso (E110), presente en mermeladas de albaricoque, galletas y productos de pastelería, así como sopas instantáneas, batido de chocolate o harina para rebozar. Se encuentran en los Doritos, la gelatina de limón de la marca Royal.
Azorrubina (E122), en caramelos, helados, pastelería, sopas. También está en la Fanta de Naranja. de Naranja. de Naranja.
Tartracina (E102) que se encuentra en refrescos en polvo, helados, esencias de frutas, mostaza, jarabes, dulces…
■ Rojo cochinilla A (E124): refrescos, jaleas de frutas, dulces.
■ E104: gaseosas, budines en polvo, pescado ahumado…
■ E129: soda, vino amargo.

      El Síndrome de Déficit de Atención con Hiperactividad (SDAH) es un trastorno psiconeurológico muy habitual en los menores, pero aún desconocido para la mayoría de investigadores. Se suele diagnosticar a los 7 años y afecta por igual a chicos que chicas.
      Los hiperactivos se caracterizan por ser inquietos y habladores, tener dificultades para concentrarse (sobre todo leer) y facilidad para distraerse, ser impulsivos e impacientes. Los menores que padecen SDAH suelen mostrar problemas en el colegio, bajando su rendimiento, así como trastornos de conducta y de socialización.
      “En la primera infancia (2-3), pueden aparecer síntomas de hiperactividad, pero si se encauza o si se trabaja, no da problemas en edad escolar. Sin embargo, es precisamente en esta época cuando se detecta, debido al fracaso escolar”, explica Carillo.
Algunas dudas
      Los especialistas aseguran que este tema no es nuevo y que se lleva tiempo investigando en esta línea. “Desde que se comenzaron a usar los aditivos artificiales, se han estado investigando”, explica Lourdes Carillo de la Semfyc. “Son los aditivos químicos los que generan más suspicacias, aunque sus moléculas sean similares a los naturales. Y existe mucho rigor a la hora de vigilarlos. El problema es que en alimentación es muy difícil establecer conclusiones perdurables, porque influyen muchas variables que son difíciles de controlar: la cantidad y variedad de comida, los contextos en los que se ingieren ciertos alimentos…”
     Por su parte, algunos especialistas en psiquiatría infantil consideran que los niños hiperactivos son más propensos a comer fast food y chucherías porque les cuesta sentarse en la mesa y suelen picotear más que comer de verdad. Esto, para ellos, explicaría la relación hallada en el estudio.
      Mientras, muchos medios de comunicación británicos se preguntan por qué la FSA no prohíbe unos aditivos que, en principio, y según sus investigaciones, son nocivos para los niños. “La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria ya ha iniciado una investigación para aclarar realmente qué componentes son sospechosos, en qué cantidad producen problemas y qué tipo daño provocan”, explica Carillo. “Hasta que no se aclare, hay que ser cauto”. Entre tanto, los únicos alimentos que están libres de conservantes y colorantes son los procedentes de la agricultura biológica. Los aditivos están totalmente prohibidos en los alimentos orgánicos.
Fuentes de información:
elmundo.es

Riesgos de Autovitaminarse

   

     Las vitaminas son sustancias no sintetizables por el organismo e indispensables. Consúmalas conscientemente y consulte al especialista. Abusar de las vitaminas, sean comprimidos o naturales, puede desarrollar trastornos como insomnio, dolores de cabeza, cálculos renales y otros de mayor gravedad.

     Por eso es mejor conocer bien las necesidades vitamínicas diarias para no sobrepasarse. El exceso de estos medicamentos es perjudicial para la salud, pues se produce la llamada hipervitaminosis o intoxicación vitamínica, expresa el doctor José Caballero.
     Este problema no se plantea cuando se toman grandes cantidades de vitaminas de una sola vez, sino cuando se hace de forma continuada durante un tiempo largo, sean meses o incluso años.
     De hecho, ingerir regularmente un complejo vitamínico en épocas de debilidad física o cuando se está forzando el cuerpo o mente en un trabajo, un esfuerzo físico continuado en caso de los estudiantes en épocas de exámenes, no tiene por qué causar problemas al organismo; todo lo contrario, le ayudará a mejorar su memoria y su energía.
     Suelen ocurrir problemas cuando el médico indica un tratamiento con vitamina A, esencial para el crecimiento, mantenimiento y reparación de las células de las mucosas, epitelios, piel, visión, uñas, cabello y esmalte de dientes, pero cuando este tratamiento se mantiene, más por inercia que por necesidad, durante largo tiempo sin consultar a un especialista, se produce hipervitaminosis por automedicación. Aunque poco frecuentes, los casos de hipervitaminosis pueden llegar a ser graves hasta llevarlo a la muerte.
Efectos y síntomas

     El rol más importante de la vitamina D es mantener los niveles de calcio y fósforo normales. Estimula la absorción intestinal de calcio y fósforo y su reabsorción en los riñones.

     Regula el metabolismo de estos minerales vitales para el crecimiento y desarrollo normal de huesos y dientes. Un suministro excesivo de esta vitamina acompañada de alimentos con demasiado calcio puede producir lesiones irreversibles. Dado que el contenido de vitamina D en los alimentos es difícilmente cuantificable, lo mejor es consultar al especialista. él indicará las dosis adecuadas y cuándo se pueden tomar, señala Caballero.
     Cuando se abusa de esta vitamina aparecen síntomas como pérdida del apetito, dolor en las extremidades y cansancio. Las vitaminas capaces de producir intoxicación por sobredosis son las denominadas liposolubles, es decir, que se disuelven en las grasas. En este grupo se incluyen las A, D y K.
Productos naturales
     El naturópata Francisco Rodríguez explica que aunque la vitamina sea natural es importante hacer una evaluación para saber qué suplemento se necesita y no abusar de ellas.
     Por ejemplo, cuando hay exceso de vitamina A, puede producirse anorexia, pérdida de peso, vómitos y náusea, visión borrosa, irritabilidad, hepatomegalia, alopecia, jaquecas, insomnio, debilidad, poca fuerza muscular amenorrea y, a veces, cese del periodo menstrual, hidrocefalia e hipertensión craneana en niños.
     La toxicidad de la vitamina B no es frecuente, ya que es hidrosoluble, es decir que es soluble en agua, y sus excesos son eliminados a través de la orina. Sin embargo, las dosis administradas en inyecciones en cantidades 100 veces mayor que la recomendada puede causar dolores de cabeza, convulsiones, debilidad muscular, arritmias cardíacas y reacciones alérgicas.
La indicada

     En cuanto a la vitamina E se puede tomar en cualquier momento; es considerada segura aunque las dosis son grandes, explica Rodríguez.

      Es poco probable una intoxicación de vitamina C, porque también es hidrosoluble y los excesos son eliminados a través de la orina. Pero si la dosis diaria supera los 2,000 miligramos, aparecen molestias gastrointestinales, diarreas, malestar en el estómago, cálculos renales, insomnio y exceso de absorción de hierro.
     Después de leer esta lista de efectos secundarios de las vitaminas, a más de uno le parecerán sustancias potencialmente peligrosas. Nada más lejos de la realidad. Solamente hay que tomar precauciones y consultar a su médico si está consumiendo la cantidad adecuada de vitamina.
Los minerales en exceso
     El Departamento de Nutrición y Control de Calidad de Alimentos del Reino Unido propuso la prohibición de los suplementos alimenticios que contengan picolinato de cromo, el cual se teme que favorece el desarrollo del cáncer.
     Otro mineral que puede causar daños si se ingiere en exceso es el manganeso, relacionado con desórdenes nerviosos y daños musculares.
      El fósforo puede ocasionar daños en órganos y tejidos, mientras que el zinc podría afectar el sistema inmunológico.
     Los especialistas advirtieron también que el consumo de más de 10 miligramos diarios de vitamina B6, al menos que se tome por prescripción médica, llevaría a la pérdida de sensibilidad en brazos y piernas.

Los refrescos… ¿Qué tanto afectan la salud?

 
    
      Me cuesta mucho trabajo entender cómo es que esta bebida, que fue inventada hace casi 120 años, solamente se vendía en las farmacias como “medicina” para remediar varios malestares –principalmente del estómago y para subir la presión–, mientras que actualmente los refrescos se consideran como uno de los causantes principales de obesidad en el mundo (los que contienen azúcar) y como una de las bebidas más dañinas para nuestra salud.
     Esto obviamente no nos lo van a poner como advertencia en la publicidad de las marcas más famosas de refrescos, ya que tiene un impacto económico importantísimo y el mercado no se de abasto, habiendo de todos colores, sabores y calorías. Solo para que se den una idea, México está dentro de los 3 primeros lugares de consumo de refrescos a nivel mundial, lo cual, al menos a mí, ¡sí me espanta!
      ¿Pero por qué tanto alboroto por una bebida que sólo contiene azúcar, cafeína, gas y colorantes (o en el caso de los refrescos de dieta, que ni siquiera azúcar contienen)?
      Los refrescos de cola no tienen ningún valor nutritivo, no contienen vitaminas, proteínas ni minerales, pero sí gran contenido de endulzantes y aditivos como conservadores y colorantes. Según la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor (AMEDEC), el consumo de los refrescos de cola “constituye la mas grave distorsión de nuestros hábitos de alimentación”.
      El “menor” de los daños resulta en la enorme cantidad de azúcar que contienen los refrescos normales, que principalmente se ve reflejado en el alto número de calorías que tiene una lata de refresco de cola –dando como posible consecuencia sobrepeso e incluso problemas de obesidad– y en las caries que nos puede provocar en los dientes. Esto fácilmente se resuelve cambiando a refrescos de dieta, ¿verdad? Es cierto, pero hay estudios que señalan que el consumo de sustitutos de azúcar o azúcar sintética en grandes cantidades, provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental (según la AMEDEC).
       El gas que usan en los refrescos es el ácido fosfórico, el cual es un elemento sumamente eficaz para acabar con el calcio de nuestra dentadura y nuestros huesos, además de ser uno de los anticorrosivos favoritos de los mecánicos usados para limpiar motores, defensas, etc. Los refrescos de cola son los más ácidos, pero los demás (manzana, naranja, limón) no quedan excluidos y también provocan el daño de desmineralización, lo que impide una adecuada absorción de calcio en el organismo. Además, la combinación de este ácido con azúcar y fructuosa afecta la absorción de hierro, pudiendo provocar anemia y más riesgos a contraer infecciones, principalmente en niños, ancianos y mujeres embarazadas. Otro gas que contienen los refrescos es el gas carbónico, el cual puede irritar la mucosa gástrica y provocar una “adicción psicológica”.
     La cafeína que contienen los refrescos de cola es una sustancia “potencialmente adictiva”, la cual, cuando se consume en cantidades moderadas (20 mg/día), es un estimulante del sistema nervioso que produce sensaciones agradables, pero si se ingiere en cantidades elevadas (400 a 600 mg.) puede provocar insomnio, taquicardia, dolores de cabeza y hasta ataques de ansiedad. Una lata de refresco de cola (355 ml) contiene aproximadamente 50 mg. de cafeína, y si tomamos en cuenta que generalmente una lata “nunca es suficiente” o si mejor preferimos los envases de litro, el consumo de cafeína sobrepasa el límite entre lo agradable y lo tóxico.
      Generalmente estas bebidas se consumen fuera de las comidas y frías, lo que hace que se acelere la acción de la cafeína. Además, consumir refrescos fríos interactúa con el funcionamiento de las enzimas del cuerpo, que están a una temperatura más alta, provocando que la digestión de los alimentos sea menos eficaz y se fermente la comida.

Hiponatremia: cuando el agua mata

      Los beneficios de este líquido para el organismo son múltiples e indudables pero, ¿qué sucede cuando se toma en exceso?

      Por seguir un régimen que recomienda beber al menos cuatro litros de agua en un día para adelgazar rápido, murió recientemente una mujer inglesa de 40 años. Jacqueline Henson había tomado cuatro litros de agua en menos de dos horas, en el marco de esta dieta que limita las calorías diarias a 500, en lugar de las 2000 aconsejadas.
       El caso levantó dudas y sospechas, ¿cuánta agua habría que tomar al día? Sebastián Sevilla, médico clínico del Hospital Universitario Austral de Argentina, reforzó la idea de que el agua es vital para el funcionamiento del organismo. “Al menos el 50 por ciento del cuerpo está constituido por agua, esto incluye por ejemplo el contenido celular y el plasma de la sangre”, explicó.
      Pero cuando el agua se bebe en exceso, son varios los problemas que pueden aparecer. En primer lugar, Sevilla advierte que existe un equilibrio eléctrico en el organismo. “Los minerales y otras sustancias tienen cargas negativas y positivas que conviven en un equilibrio de electroneutralidad. Cuando se rompe esta balanza, se producen trastornos muy importantes en la función de los órganos”, explicó.

     “El agua y los electrolitos (las sustancias con carga) se mueven conjuntamente: el exceso de agua interfiere en el mantenimiento de este balance. Si se pierde mucho sodio o mucho potasio, por ejemplo, se puede perder este equilibrio”, agregó. El quiebre en la electroneutralidad puede haber sido uno de los motivos de la muerte de Henson, debido a la disminución de sodio, un mineral que se diluye en el agua que una persona ingiere.

     “Dietas como la mencionada, hipocalórica y basada en agua, malnutren -resaltó Sevilla- No hay ingesta calórica ni reposición de minerales, pero se incorpora mucha agua, una combinación que favorece el desequilibrio”.

     En segundo lugar, el experto puntualizó que si bien la capacidad del organismo de manejar el líquido es muy eficiente, tomar agua en gran exceso puede “sobrepasar” esta regulación y causar hiponatremia.

     Esta enfermedad se manifiesta mediante un edema o inflamación por acumulación de agua en las células. “El mecanismo que causa la hiponatremia debe corregirse para evitar su progresión rápida porque puede derivar en edema cerebral”, aclaró.

     Sevilla comentó que el trastorno es “rarísimo de ver si no se padece ningún problema cardíaco o renal que limite la eliminación de agua y, en consecuencia, aumente la retención excesiva de líquidos. Cuando el organismo funciona normalmente, elimina sin problemas el exceso de agua”.

     El desenlace clínico de la hiponatremia depende de la afección que esté causando el problema. En general, la hiponatremia aguda, que ocurre en menos de 48 horas, es más peligrosa. Cuando los niveles de sodio disminuyen lentamente durante un período de días o semanas (hiponatremia crónica), las células del cerebro tienen tiempo de adaptarse y la hinchazón es mínima.

La medida justa

     La falta de agua también resulta aún más problemática para el cuerpo. La deshidratación, principalmente en verano, es una de las causas más frecuentes de hospitalización entre los ancianos.

     “Perdemos agua constantemente por medio de la perspiración (respiración de la piel), la transpiración y las excreciones. Si no se repone, nos deshidratamos”, señaló Sevilla.

     La hiponatremia puede producir desde decaimiento, taquicardia y fiebre, hasta insuficiencia renal y, si no se soluciona a tiempo, la muerte.

     Por esto el clínico recomienda hidratarse normalmente. “Lo más saludable es beber entre 2 y 2,5 litros de agua u otras bebidas e infusiones por día, de manera repartida, no de golpe. El cálculo se deduce de los mililitros por kilo que pesa la persona. Este es el promedio para una persona sana, pero se ajusta a cada caso”, señaló el experto.

     “Hay que tomar la cantidad de agua necesaria; sabemos que es malo tanto tomar menos de lo requerido como tomarla en exceso”, terminó.

     En caso que su actividad física le exija mucho desgaste físico, los expertos recomiendan mezclar el consumo de agua con “bebidas para deportistas”, dado que estas contienen electrolitos.

Las tres variantes

     En la hiponatremia, el desequilibrio de agua y sales es causado por una de tres afecciones:

* Hiponatremia euvolémica: el agua corporal total se incrementa, pero el contenido de sodio permanece igual.

* Hiponatremia hipervolémica: el contenido tanto de agua como de sodio aumentan en el cuerpo, pero es mayor el aumento del agua.

* Hiponatremia hipovolémica: el cuerpo pierde tanto agua como sodio, pero la pérdida de sodio es mayor.

Esté atento… Entre los síntomas comunes se encuentran:

* Estado mental anormal
* Confusión
* Disminución del estado de conciencia
* Alucinaciones
* Convulsiones
* Fatiga
* Dolores de cabeza
* Irritabilidad
* Pérdida del apetito
* Calambres o espasmos musculares
* Debilidad muscular
* Náuseas
* Inquietud
* Vómitos
*
Anorexia nerviosa

Obesidad: causas

      La obesidad es el exceso de tejido adiposo, que se manifiesta con un peso inadecuado. En condiciones normales el cuerpo humano contiene una cantidad de tejido graso que varía entre un 15-18% en el hombre joven y entre un 20-25% del peso corporal en la mujer.

     Desde un punto de vista antropométrico, se considera a una persona obesa cuando su peso es superior al 120% del peso teórico o ideal, de acuerdo con las tablas de peso normal para una población determinada y teniendo en cuenta la edad, el sexo y la altura.


     Si utilizamos el índice de masa corporal (IMC) como medida del grado de obesidad (resultado de dividir el peso en Kg por el cuadrado de la talla en cm), podemos decir que una persona es obesa cuando su IMC es superior a 30 Kg/m2.

Causas

     El desarrollo de la obesidad, a lo largo de los diferentes años en la vida de una persona, ha sido relacionado con múltiples causas. Sólo en ocasiones es posible definir una única causa predominante que ha puesto en marcha el disbalance energético. 

1. Genéticas:

     La respuesta a factores alimentarios y desviaciones dietéticas varía dependiendo de los marcadores genéticos y los factores ambientales.

      Obesidad esencial con predisposición genética: en los cromosomas existen unos genes responsables de generar leptina, sustancia que a través de la sangre llega al hipotálamo al centro de la saciedad, para provocar la perdida del apetito y estimular el sistema nervioso simpático, encargado de quemar energía. Si estos genes se alteran, la leptina no se produce. Los genes que contienen las proteínas transportadoras de la leptina al cerebro también pueden estar alterados. Las personas que heredan estos genes siempre tienen hambre y gastan menos energía(30%). Existen unas proteínas llamadas orexinas que van a estimular el apetito.


Síndromes congénitos que cursan con obesidad: De Prader-Willi, de Alström, de Bardet-Biedl, de Cohen, de Carpenter.

2. Neuroendocrinológicas:


* Hipotiroidismo
* Hiperinsulinemia (diabetes mellitus tipo 2)
* Síndrome de Cushing
* Alteraciones del hipotálamo: tumor, cirugía, traumatismo, inflamación. 
* Síndrome de Stein-Leventhal (ovario poliquístico)

3. Obesidad por inactividad física

4. Desequilibrio nutricional o ingesta exagerada:
    Alimentos ricos en grasas saturadas, polifagia, picoteo.

5. Uso de medicamentos:
   Fenotiacinas, Antidepresivos tricíclicos, Litio, Ciproheptadina, Cortisona,
   Antihistamínicos, Anticonceptivos, Glucocorticoides, Hidracidas

6. Dejar de fumar (supresión de nicotina)

7. Reactiva a situación emocional conflictiva

8. Termogénesis

Valoración de la obesidad

* Para valorar la obesidad nos centraremos en la historia médica: los antecedentes familiares de obesidad, valoración de la predisposición genética; en la búsqueda de causas desencadenantes, comienzo, evolución, tratamientos previos), como embarazo, menarquia, menopausia, disminución de actividad física, abandono del tabaco, intervenciones quirúrgicas, tratamientos farmacológicos, habito alimentario (horario y duración de las comidas, tipo de alimentos, picoteo, compulsión); se detectarán síntomas clínicos acompañantes que sugieran complicaciones de la obesidad: polidpsia, poliuria, dispepsia a las grasas, trastornos del sueño, cefaleas, hipertensión. 

* Se determinará el grado de obesidad y la distribución de la grasa corporal. 
* Tensión arterial. 
* Edad mental/Evolución escolar.
Edad ósea y puberal en los niños.

Antropometría: Gracias a ella se clasifica la obesidad en:

a. Obesidad de distribución homogénea o generalizada
b. Obesidad abdominal o androide, cuando se acumula en la región abdominal y el cociente cintura cadera es mayor de 1 en el hombre y a 0,9 en la mujer
c. Obesidad gluteo-femoral o ginoide, cuando se acumula la grasa en las caderas y existe un cociente cintura cadera inferior a 1 en el hombre y a 0,9 en la mujer. O bien existe un índice cintura muslo inferior a 1,6 en el hombre o a 1,4 en la mujer

    Permite valorar a la persona en términos de percentiles según las tablas su complexión, valorar su adiposidad, la grasa total corporal y cantidad total de grasa del cuerpo.

* Peso y talla: permite comparar con las tablas de su sexo y edad y valorar el IMC
* Perímetro cefálico, torácico, cintura, abdomen, caderas y del brazo. 
* Valoración de la distribución de la grasa, si es ginoide o androide tiene diferente pronóstico.

Métodos: 

* Relación perímetro cintura/cadera (medido con cinta métrica inextensible) 
* Relación pliegue tricipital/subescapular (medido con lipocalibrador) 
* Medida de pliegues cutáneos. Así se mide el doble del grosor de la epidermis, la fascia subyacente y el tejido adiposo subcutáneo: Triceps, subescapular, bicipital, submentoniano, suprailiaca.

Estimación de la composición corporal:

Impedancia bioeléctrica, que valora la masa libre de grasa, calculando la masa adiposa.

Análisis de laboratorio: Hemograma, glucosa, colesterol total y sus fracciones HDL,LDL y VLDL, triglicéridos, ácido úrico urea, creatinina, enzimas hepáticas (GOT,GPT,GGT), proteínas totales, albúmina, transferrina sérica, proteína ligada a retinol, fibronectina; determinación hormonal: perfil tiroideo, suprarrenal o hipofisiario, testosterona, somatomedina C (en sangre).Excreción urinaria de nutrientes (minerales, vitaminas hidrosolubles, proteínas, creatinina, 3-metilhistidina,3-hidroxiprolina,nitrógeno ureico).

Exploración radiológica: 

* Radiografía de cráneo centrada en la silla turca 
* Ecografía abdominal y pélvica

DEXA: estudia la composición corporal total.

     En insuficiencia respiratoria se pueden realizar pruebas funcionales respiratorias.

Tratamiento de la obesidad


* Fijar objetivos realistas
* Controlar la ingesta energética (grasas, azúcar, chocolate) 
* Dietas hipocalóricas y consejos dietéticos (comer despacio, masticar bien, desayunar fuerte, realizar 5 comidas al día, dejar algo en el plato, comprar con el estomago lleno
* Dieta equilibrada: Hidratos de carbono 60% del total de la energía, grasas el 30% y proteínas alrededor del 15%, vitaminas, minerales, fibra y agua. 
* Intervenir en los factores psicológicos 
* Educación familiar 
* Actividad física
* Evitar “dietas milagrosas” 
* Cirugía bariátrica en obesidad mórbida 
* Cirugía estética.

Pronóstico

     El pronóstico de la obesidad es bastante incierto. Debe mantenerse una dieta adecuada alrededor de ocho años para que el metabolismo basal de la persona se estabilice y no se recupere el peso perdido.

    Los obesos tienen una menor longevidad, existiendo una relación directa entre la intensidad de la obesidad y la mortalidad.La obesidad, y en especial la de tipo androide o central, se acompaña a menudo de otras enfermedades:

* Frecuentemente se asocia a la aparición de enfermedades cardiovasculares (accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, cardiopatía isquémica) y metabólicas (diabetes tipo 2, hiperlipemia, hiperuricemia y gota). 

* Hay complicaciones articulares (artropatía degenerativa de tipo artrósico, dolor, impotencia funcional). 

* Mayor número de trastornos digestivos (litiasis biliar, esteatosis hepática, hernia de hiato, reflujo gastroesofágico). 

* En las mujeres embarazadas se aumenta el riesgo de infecciones urinarias, preeclamsia, partos difíciles, cesáreas, morbilidad postoperatoria y macrosomía (aumento del tamaño del feto), con riesgo sobreañadido de diabetes e hipertensión. 

* Mayor frecuencia de patología pulmonar: Hipoventilación, hipercapnia, hipersomnia, síndrome de apnea del sueño. 

* Hipertensión arterial asociada. 

* Enfermedades neoplásicas: en varones es más frecuente el cáncer de próstata y el colorrectal y en las mujeres el de endometrio, cérvix, ovario, mama y vesícula biliar.

* Alteraciones en la piel: estrías, furunculosis, hiperqueratosis plantar, problemas de roce.

* Mayor tasa de mortalidad a mayor IMC.

Consejos para la prevención

* Hay que prevenir educando ya al niño a la hora de comer, enseñando la composición de los nutrientes y el valor calórico de los alimentos.

* Es necesario también estimular la actividad física, evitando el sedentarismo.

* Si existe predisposición genética alimentar adecuadamente al niño.

* Prevenir las enfermedades que puedan derivar de esta obesidad

* Cuidar el estilo de vida y la salud

* Antes de intentar perder peso debe acudir a un especialista en dietética y nutrición, que le ayudará a llevar una dieta correcta y equilibrada para su salud.

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