Tips de alimentación para niños de 1 a 3 años

     Es la etapa de transición y el niño adquiere la cultura o hábitos familiares de alimentación. Las bases de la dieta se establecen en función de la calidad de los alimentos, cantidad adecuada, variedad de los mismos, proporcionalidad de unos y otros principios inmediatos, distribución idónea a lo largo del día, elaboración saludable y apetecible. 
Verduras y Hortalizas
      Alimentos muy ricos en agua, vitaminas, minerales y fibra. De poco valor calórico y modificación de sus componentes según se elabore. La preparación debe hacerse: Cocción al vapor si es posible sin cortar, para evitar superficies de contacto con el agua. También se pueden hacer en el horno sin pelar. Utilizar siempre el caldo de la cocción en sopas o purés. La temperatura y tiempo de cocción deben ser bajos. En las verduras que se vayan a cocer puedes poner zumo de limón para proteger las vitaminas.
Las frutas
     Alimentos ricos en vitaminas, minerales y de alto valor energético. Actúan como reguladores de todas las funciones metabólicas. Su consumo debe ser diario y preferentemente con piel previo lavado. Los sucedáneos en postres elaborados o zumos no pueden ser sustitutivos.
Las carnes
      Alimentos muy ricos en proteínas, hierro y vitaminas. Imprescindible en la dieta habitual, preferentemente las menos grasas. Los productos cárnicos elaborados no deben consumirse como sustitutivos de la carne por la complejidad de su elaboración y aditivos de conservación.
Los pescados
Alimentos ricos en proteínas, yodo, fósforo, magnesio, potasio, calcio y vitaminas A, D y B, imprescindible en la dieta de los niños. Mantienen sus propiedades frescos o congelados.
Los huevos
Alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales. El consumo recomendable en niños es de 3 a la semana.

Los cereales

Alimentos muy energéticos por su contenido en carbohidratos. Contienen proteínas vegetales y vitaminas. Deben estar presentes en la dieta diaria.
Las legumbres

Alimento de valor proteico de alta calidad, contenido elevado de hidratos de carbono, fibra y calcio. Debe formar parte de la dieta habitual.

      La calidad depende de la frescura y del tratamiento en su elaboración. La cantidad debe ser la que aporte entre 1200-1300 kcal / día en niños de 1 a 2 años y unas 1400 kcal / día en niños de más de 2 años. La variedad es fundamental en nutrición por la necesidad de todas y cada una de las sustancias que aporta cada grupo de alimentos. La proporcionalidad será de: 12-15% de proteínas, 50-58% de carbohidratos y entre 30-35% de grasas, preferentemente vegetales.  La distribución a lo largo del día puede establecerse en: 25% en el desayuno, 30% en la comida, 15% en la merienda y 30% en la cena.

      La elaboración debe ser saludable evitando los fritos y apetecible en cuanto a sabores, presentación y emplatado.

Fuente: www.terra.com

Productos Milagro

     A propósito de los medicamentos milagrosos y de que ya es oficial que en México sale del mercado la Sibutramina (articulo relacionado http://bit.ly/anhmxe ) a continuación me encontré este otro articulo donde mencionan frases claves de los productos milagrosos para bajar de peso en poco tiempo…. 
Productos Milagro
     De unos años a la fecha nos hemos visto invadidos por productos que dicen curar la Diabetes y otro tipo de enfermedades, desde cáncer hasta inflamación de la próstata. Aquí están las claves de sus mentiras. Evita adquirir cualquier producto que se promocione con uno o varios de estos puntos:
1.- Te “curan” rápidamente.
2.- No tiene efectos secundarios ni rebotes.
3.- Se basan en estudios médicos que no se pueden conseguir.
4.- Exhiben fotos de antes y después.
5.- Están registrados como suplementos alimenticios.
6.- Carecen de número de registro ante la Secretaria de Salud.
7.- Un Médico (actor) lo recomienda.
8.- No especifican la cantidad de ingredientes herbales.
Fuente: YoconDiabtes.com

Sudar no cuesta nada

       
     Hacer ejercicio no inscribirse en costosos gimnasios ni comprar los millonarios aparatos milagrosos de la TV: una caminata puede ser suficiente o dejar de usar elevadores en tu trabajo. La vida en la ciudad ofrece muchas opciones sin costo.

1 Caminar por tu colonia
Hazlo diariamente 30 minutos, sin agitarte. Ve incrementando tus tiempos hasta incrementar una hora diaria.
• Se queman 340 calorías por hora (si se obtiene un ritmo de 6.5 kilómetros).

• Tonifica piernas y estabiliza huesos y articulaciones.

• Mejora el estado de ánimo y ayuda a que se concilie más fácilmente el sueño.
2 Hacer abdominales y lagartijas
Realiza pocas repeticiones (8-12), después descansa un minuto comienza otra vez. Ejercita el abdomen 3-4 veces a la semana.
• Es una manera efectiva de ir reduciendo la pancita

• Aprovecha las instalaciones al aire libre de los deportivos públicos.

3 Jugar con tus hijos
Sal los fines de semana con tus hijos y pégale al balón
• Mayor convivencia familiar

• En media hora de juego quemas las mismas calorías que en una hora de aeróbics (200 Kcal.)
4 Subir escaleras
Evite el uso del elevador en tu casa o tu oficina por dos meses
• Disminuye la circunferencia de tu cintura.

• Pierdes grasa corporal y colesterol.

• Reduce presión arterial.

• Obtienes menor riesgo cardiovascular.
5 Alargar distancias
Deje el auto estacionado lejos del lugar donde te diriges. Sirve también en el centro comercial.
• Te obligas a caminar más, lo cual es buen ejercicio.

• Quemas por lo menos una tercera parte de las calorías del helado que te comiste durante tus compras.
6 Bici en Familia
Pasea una hora con intensidad de pedaleo moderado.
• 20 minutos fortalecen el sistema inmunológico

• 30 minutos mejoran la función cardiaca.

• 60 minutos facilitan la perdida de peso.
Fuente
YoconDiabetes.com

Ni dieta de la alcachofa ni pastillas de astronauta


Hace un par de días buscando una información para un taller me encontré con este artículo que me apreció bastante bueno e interesante…
Ni dieta de la alcachofa ni pastillas de astronauta

     La buena educación en la mesa no sólo significa buenos modales. No saber qué, cómo y cuándo comer ciertos alimentos conlleva, a largo plazo, trastornos como la obesidad o enfermedades cardiovasculares, diabetes o anemia. La invasión de las dietas mágicas o de ciertos suplementos alimenticios en forma de ‘barritas’ o pastillas ‘absorbegrasas’ han conseguido acabar con las bases de una alimentación equilibrada. Sus ventajas, rápida pérdida de peso. Sus desventajas, pérdida de hábitos básicos para una buena salud. 


     El paisaje que nos rodea es Light, usa la talla 36, come bio, se autorreceta barritas sustitutivas o sigue la dieta de la alcachofa. Mientras, varias personas se operan a vida o muerte con tal de reducir su estómago y perder los kilos que les impiden hacer una vida normal. Ni lo uno, ni lo otro. Light u oversize, la nuestra es una sociedad de extremos que sólo puede aliviar una buena educación a la mesa, y no hablamos de buenos modales.

      “Hoy día, la preocupación por adelgazar no sólo pertenece a las personas obesas. Las delgadas buscan conseguir el cuerpo llamado ‘perfecto’”, explica Ana Montero Bravo, profesora de la Facultad de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad San Pablo CEU.

      Sus palabras las escucharon medio centenar de estudiantes de secundaria durante las jornadas de conferencias Gustos y disgustos alimentarios, que ha organizado la Fundación La Caixa durante este mes.

      Allí se habló de los trastornos alimentarios que sufren nuestros estómagos y de la larga lista de verdades y mentiras, de mitos y de dietas mágicas que amenazan nuestro menú del día. Según Montero, se dice que los hidratos de carbono engordan, “cosa que no es verdad, ya que mientras un gramo de grasa aporta nueve kilocalorías, un gramo de carbohidratos aporta cuatro”. También es común escuchar que el agua engorda durante las comidas, pero Montero asegura que “es un nutriente con cero calorías”. Y mientras unos dicen que el pan integral engorda menos que el pan blanco, la realidad demuestra que media barra de pan blanco contiene 275 kilocalorías y la misma cantidad de integral contiene 245, con lo que la diferencia es escasa y “la única diferencia es que el segundo tipo de pan aporta fibra, con lo que es más sano porque contiene más nutrientes y sacia más que el anterior”, añade la especialista.

        Tampoco engordan las papas en contra de lo que muchas personas piensan. “Si se cuecen o asan aportan pocas calorías. De hecho, 100 o 150 gramos de papa suponen 80 kilocalorías, las mismas que un yogur”.

      Junto a tales falsas verdades, han nacido y crecido dietas disociadas, hipocalóricas, excluyentes o basadas en un sólo alimento, como la alcachofa o la piña, que eliminan nutrientes de la dieta, o que reducen la ingesta a una pastilla “absorbe grasas” y sólo consiguen una reducción rápida de peso y un déficit que deriva en malnutrición.

        Por tanto, Montero concluye que “para adelgazar no hace falta seguir ninguna de estas dietas ya que un balance energético negativo y una dieta equilibrada es la única manera sensata y existente, hoy por hoy, de disminuir y mantener el peso adecuado”.

Dietas mágicas bautizadas con nombres falsos

       Las dietas buscan a sus víctimas allá por enero (tras el atracón navideño) o mayo (en la llamada ‘operación bikini’). Su estrategia surte efecto, sobre todo, sobre las mujeres, que están desesperadas por perder peso.

       Entre las más populares están la dieta de la Clínica Mayo (“que adopta el nombre de la institución sin tener nada que ver”, asegura Ana Montero), la dieta de ‘toma la mitad’, la dieta Gourmet, la dieta cero, la dieta de Hay o disociada, el régimen de Sahelton, dieta Hollywood, la dieta de Montignac, Antidieta, dieta Atkins.

      
        Según Montero todas ellas son dietas “mágicas”. Además, “el tratamiento dietético de la obesidad es un proceso a largo plazo que se caracteriza no sólo por la implantación de un régimen dietético sino también por la modificación de los hábitos alimentarios y estilo de vida, que incluyen cambios en la actividad física diaria, situaciones de sobre ingesta puntual, ingesta impulsiva o no planeada”.


         Por todo eso, cualquier dieta “deberá llevarse a cabo por facultativos sanitarios expertos en nutrición equilibrada y alimentación saludable”, añade la especialista.

Además…

        DIETAS ALTERNATIVAS. La alimentación natural, la ecológica o biológica, la vegetariana y la macrobiótica son formas alternativas de alimentarse. Cada una de ellas exige, sin embargo, un control estricto para que se ingieran todo tipo de nutrientes. De hecho, la dieta vegetariana que prescinde tanto de los productos lácteos como de los huevos nunca debe utilizarse por niños, adolescentes o embarazadas.

        MÁS QUE VEGETARIANOS. La dieta macrobiótica es la forma más extrema de vegetarianismo. Consiste en una serie de diez dietas. Las cinco primeras incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal, con lo que son prácticamente dietas vegetarianas. Las restantes son exclusivamente vegetarianas y contienen cantidades crecientes de granos de trigo y granos de cereales triturados. Además de esto, esta alimentación conlleva una parte filosófica: busca el equilibrio físico y emocional.

Aprender a comer desde el principio…

       La buena educación en la mesa no sólo supone buenos modales. Se le resta importancia, pero descuidar la educación alimentaria se traduce en obesidad, diabetes, anemia o enfermedades cardiovasculares.

         Sonia Gómez Martínez, especialista del Grupo Inmunonutrición del departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío, que participó en las jornadas de alimentación de la Fundación La Caixa, explicó que la causa de estas alteraciones reside en que los múltiples actores sociales y culturales son determinantes de hábitos alimentarios no saludables.

        Los alimentos que se consumen no sirven sólo para nutrir al individuo que los ingiere, sino también para demostrar un ‘status’ social, adquirir un determinado aspecto físico, competir en un deporte o adherirse a unas determinadas creencias religiosas”.

Fuente

http://aula2.el-mundo.es 

Alimentos laxantes para combatir el estreñimiento

      
      Uno de los problemas que nos aqueja periódicamente es el estreñimiento. Algunas personas piensan que tienen que realizar dietas adelgazantes para reducir su abdomen, cuando lo que realmente necesitan son dieta ricas en alimentos que favorezcan su motilidad intestinal.
     Este problema nos genera una incomodidad gástrica e hinchazón abdominal, se precisan consumir más alimentos ricos en fibra y alimentos dietéticos laxantes para tratar este malestar.
      Hay mucha gente que dice sufrir estreñimiento, que tiene dificultades a la hora de evacuar, o no lo hace tantas veces como desearía; siente molestias en el abdomen, hinchazón de estómago y gases.
      Para evitar este malestar, la mayoría de las personas toma medicamentos laxantes, que son los que le resuelven el problema. No obstante, muchos de ellos tienen efectos secundarios y hacen que el cuerpo se habitúe a ellos, entonces el problema no se resuelve.
     Un paso clave para evitar y tratar el estreñimiento es revisar la alimentación y observar si la cantidad de fibra presente en la dieta es la adecuada. Según los criterios de dieta equilibrada, se recomienda el consumo de entre 25 y 30 gramos al día de fibra. Esta cantidad se puede conseguir sin dificultad si se consumen a diario dos o tres piezas de fruta, un par de raciones de verdura (una de ellas en forma de ensalada), cereales integrales en forma de pan integral, cereales de desayuno, galletas, e incluso el arroz y la pasta integrales.
      Las legumbres también son alimentos ricos en fibra que conviene consumir entre dos y cuatro veces por semana, dos como plato principal en las comidas.
     Las frutas frescas, las desecadas, los frutos secos, las hortalizas y verduras, así como las legumbres, son alimentos con abundante contenido de fibra. Dentro de estos grupos, existen algunos alimentos que sobresalen por su contenido en este compuesto, exclusivamente vegetal, y que van a ser más útiles a la hora de tratar el estreñimiento. Entre las hortalizas y verduras destaca la alcachofa (9,4 g de fibra/100 g).
      Las frutas más laxantes son las frutas del bosque, como grosellas, frambuesas y moras (unos 6-7 g de fibra/100 g), la naranja (8 g/100 g), la granada y el kiwi (3 g/100 g). La cantidad de fibra que aportan el resto de frutas ronda los 2 g/100 g.
     En general, los frutos secos (almendras, piñones, avellanas, nueces) y las frutas desecadas (orejones, ciruelas, uvas e higos secos) son los alimentos más ricos en fibra. Su consumo será moderado, ya que los primeros, los frutos secos, contienen mucha grasa, por lo que pueden resultar calóricos e indigestos; y los segundos son una fuente concentrada de azúcares.Un puñado de frutos secos, unos 25 gramos, aporta de 2,5 a 4 g de fibra.
     Dentro de las frutas desecadas destacan las ciruelas secas que además contienen sorbitol y derivados de la hifroxifenilxantina, sustancias que junto con la fibra estimulan la actividad de los músculos del colon, lo que favorece la evacuación y evita el estreñimiento.
     Los cereales integrales son otros de los alimentos más eficaces contra el estreñimiento, elegir el pan y las galletas integrales, incluso la pasta y el arroz integrales. También hay evidencias científicas como para recomendar el consumo diario de yogur u otras leches fermentadas por su eficacia a la hora de disminuir el tiempo de tránsito intestinal y mejorar el estreñimiento.
     Un remedio casero para combatir el estreñimiento es dejar en remojo unas cinco ciruelas en un vaso de agua durante 12 horas y, una vez transcurrido este tiempo, comer las ciruelas y beber el agua en ayunas o antes de acostarse. También puede tomarse antes de ir a la cama un zumo de naranja sin colar (para aprovechar toda la fibra presente en la pulpa) con dos o tres ciruelas pasas ablandadas en el zumo. Otros remedios caseros resultan efectivos para muchas personas, como tomar en ayunas un zumo de naranja o un café solo con agua templada y un kiwi.
      Para el salvado de trigo, no se aconseja tomar más de 20-30 gramos al día para no sentir la consecuencia del exceso, como flatulencia, distensión y dolor abdominal.
      Para facilitar su diagnóstico se considera que en una población sana la frecuencia normal de defecación oscila entre tres deposiciones por semana y tres al día, que se expulsan sin dificultad en el 75% de las ocasiones. Si las defecaciones tienen lugar menos de tres veces por semana, se considera que existe un estreñimiento. Hay momentos en la vida en los que el estreñimiento puede estar más presente. Los niños suelen ser víctimas de la dificultad para defecar; el embarazo también es un momento crítico e incluso con la edad el estreñimiento tiende a hacerse crónico.
Fuente: Consumer.es

10 CONSEJOS PARA… Combatir el estreñimiento

1.Una dieta rica en fibra. Incrementa de forma gradual el consumo de fruta, verdura, legumbres, cereales no refinados… 
        Hay tres grupos de alimentos ricos en fibra que no pueden faltar en tu dieta diaria: 5 piezas de fruta al día (kiwis, manzanas con piel, piña, higos, ciruelas, etc.), verduras frescas en ensaladas (lechugas, espinacas, zanahorias, apio, etc.) y productos cereales integrales (arroz y pasta integral, pan integral). La fibra será tu aliado invencible, porque al ser un elemento insoluble, ayuda a movilizar tus intestinos, mantiene tu flora intestinal y mejora el tránsito de los productos de desecho.
2. Comer de forma regular, bien y despacio. Evita las comidas copiosas, mastica bien los alimentos y procura hacerlo con un horario regular, tomándote tu tiempo.
3.Beber líquidos. Lo ideal son dos litros de agua al día, pero sin abusar durante las comidas. Infusiones, zumos, caldos, pero no bebidas gaseosas o con cafeína.
4. Ejercicio físico. Caminar 20 minutos al día puede ser de gran ayuda. También la gimnasia, correr, hacer bicicleta…
       La actividad física favorece las contracciones intestinales que mueven el contenido del intestino hacia el recto para su evacuación. El deporte más efectivo para evitar el estreñimiento es el correr, porque produce una liberación de adrenalina que provoca un intercambio hídrico en la mucosa intestinal que ablanda las heces y crea un reflejo de eliminación tan rápido que puede llegar a ser problemático en los corredores en competición.
5. Con horario y sin prisas. Intenta habituarte a ir al baño en el mismo lugar y a la misma hora, cuando estés tranquilo y con tiempo suficiente.
     Cada persona tiene unas horas en las que está más predispuesta para la eliminación: al levantarse, después de comer, a la hora de dormir. Descubre tu hora y respétala para sentarte tranquilamente y funcionar. Cuando se pierde la regularidad es importante recuperar la rutina. La mayoría de las mujeres sufren estreñimiento cuando viajan porque no se encuentran en su propio baño y son más aprensivas con la higiene.

6. No aguantes las ganas. Acude al baño a la mínima señal y nunca esperes a más tarde. 
7. Sin esfuerzos excesivos. No lo intentes a toda costa. Tú no puedes provocar el trabajo de los intestinos.
        Si los nervios están en tensión, es imposible relajar los esfínteres anales. Unos simples ejercicios de relajación, o realizar respiración abdominal profunda en el baño, ayudan a tranquilizar los nervios y a concentrarse en la tarea.
8. Menos alcohol y tabaco. Aumentan la acidez.
9. Medicamentos. Algunos pueden motivarlo.
10. Consulta al médico. Antes de tomar laxantes.

5 comidas al día para una dieta balanceada

 

     Para mantenernos en el peso adecuado, no sólo importa lo que se come, sino cómo se come y cómo se distribuyen los alimentos a lo largo del día. Esta distribución nos garantiza un aporte adecuado de los nutrientes.

Desayuno:
     No se salte nunca el desayuno. Un desayuno adecuado nos proporciona la energía que necesitamos para empezar el día.
     Debe contener un aporte suficiente de hidratos de carbono de absorción lenta como el pan. Convirtiendo este en una tostada de aceite de oliva y tomate obtendremos un aporte de grasas saludables y de vitaminas y minerales.
     Las proteínas y el calcio de un buen vaso de leche completan un desayuno equilibrado. Desayunar es especialmente importante en los niños ya que diversos estudios encuentran un menor rendimiento físico e intelectual en los niños que se saltan el desayuno.
     Los adultos también necesitamos empezar el día con un buen desayuno para un óptimo rendimiento físico e intelectual.
Media mañana:
      Tomar algo a media mañana evitará que pasemos las horas previas a la comida con hambre y mal humor y nos hará rendir más en nuestras tareas.

     Además llegaremos al almuerzo con menos hambre con lo que posiblemente comamos menos. Para que esto no suponga un aporte exagerado de calorías lo mejor es elegir un yogur descremado o una pieza de fruta. Los azúcares de la fruta harán que sintamos hambre en aproximadamente una hora, así que sólo debemos optar por ellas si falta este tiempo para nuestro almuerzo.
Comida:
     Empiece la comida con un plato de cuchara. Una sopa, una crema, un potaje o cocido entonan y reconfortan. Eso sí, los últimos, sin embutidos ni tocino si tenemos sobrepeso.
      Un pescado blanco o azul o carne magra cocinados sin aceite suponen un excelente aporte de proteínas, que completaremos con algo de verdura, la mayoría de los días fresca.
     El agua no engorda ni antes, ni en medio, ni después de las comidas. La naturaleza es sabia y la comida “pide bebida”, ya que esta última favorece la óptima consistencia de los alimentos que debemos digerir. Pero tan malo es no beber nada como beber exageradamente, siendo una buena cantidad de uno a dos vasos con cada comida.
Merienda:
       Igual que sucede a media mañana, a media tarde, cuando la cena aún se ve lejana, podemos sentir hambre. Un vaso de leche con un par de galletas integrales o con una tostada pequeña con tomate, una pieza de fruta o un yogur son una excelente opción.
Cena:
     La cena ligera evita las digestiones pesadas y los problemas de sueño. Incluir en ella alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta como las papas o las pastas nos facilitará el sueño.
     La leche por su contenido en tritófano es también un buen inductor del sueño. No se salte la cena ya que el hambre le impedirá conciliar el sueño o le hará despertar a media noche.
Fuente:Dietas.com

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