Bebidas energéticas y alcohol: Mala combinación

     Con frecuencia, los jóvenes mezclan bebidas energéticas y alcohol. Existe la falsa creencia de que la cafeína que abunda en estas bebidas ayuda a contrarrestar los efectos del alcohol.
     Pero un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Florida con la participación de 800 jóvenes universitarios al salir de bares, sugiere que los jóvenes que mezclan bebidas energéticas con alcohol son tres veces más propensos a embriagarse que los que beben solo alcohol. Además permanecían más tiempo borrachos y eran cuatro veces más propensos a conducir en ese estado.
     Según los investigadores la cafeína de las bebidas energéticas disminuye la sensación de sueño y fomenta las conductas peligrosas.
     Los autores advierten que no se sabe con exactitud cuáles son los niveles de cafeína que los jóvenes alcanzan en estos bares, ni cuáles son los niveles máximos seguros.

Los refrescos… ¿Qué tanto afectan la salud?

 
    
      Me cuesta mucho trabajo entender cómo es que esta bebida, que fue inventada hace casi 120 años, solamente se vendía en las farmacias como “medicina” para remediar varios malestares –principalmente del estómago y para subir la presión–, mientras que actualmente los refrescos se consideran como uno de los causantes principales de obesidad en el mundo (los que contienen azúcar) y como una de las bebidas más dañinas para nuestra salud.
     Esto obviamente no nos lo van a poner como advertencia en la publicidad de las marcas más famosas de refrescos, ya que tiene un impacto económico importantísimo y el mercado no se de abasto, habiendo de todos colores, sabores y calorías. Solo para que se den una idea, México está dentro de los 3 primeros lugares de consumo de refrescos a nivel mundial, lo cual, al menos a mí, ¡sí me espanta!
      ¿Pero por qué tanto alboroto por una bebida que sólo contiene azúcar, cafeína, gas y colorantes (o en el caso de los refrescos de dieta, que ni siquiera azúcar contienen)?
      Los refrescos de cola no tienen ningún valor nutritivo, no contienen vitaminas, proteínas ni minerales, pero sí gran contenido de endulzantes y aditivos como conservadores y colorantes. Según la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor (AMEDEC), el consumo de los refrescos de cola “constituye la mas grave distorsión de nuestros hábitos de alimentación”.
      El “menor” de los daños resulta en la enorme cantidad de azúcar que contienen los refrescos normales, que principalmente se ve reflejado en el alto número de calorías que tiene una lata de refresco de cola –dando como posible consecuencia sobrepeso e incluso problemas de obesidad– y en las caries que nos puede provocar en los dientes. Esto fácilmente se resuelve cambiando a refrescos de dieta, ¿verdad? Es cierto, pero hay estudios que señalan que el consumo de sustitutos de azúcar o azúcar sintética en grandes cantidades, provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental (según la AMEDEC).
       El gas que usan en los refrescos es el ácido fosfórico, el cual es un elemento sumamente eficaz para acabar con el calcio de nuestra dentadura y nuestros huesos, además de ser uno de los anticorrosivos favoritos de los mecánicos usados para limpiar motores, defensas, etc. Los refrescos de cola son los más ácidos, pero los demás (manzana, naranja, limón) no quedan excluidos y también provocan el daño de desmineralización, lo que impide una adecuada absorción de calcio en el organismo. Además, la combinación de este ácido con azúcar y fructuosa afecta la absorción de hierro, pudiendo provocar anemia y más riesgos a contraer infecciones, principalmente en niños, ancianos y mujeres embarazadas. Otro gas que contienen los refrescos es el gas carbónico, el cual puede irritar la mucosa gástrica y provocar una “adicción psicológica”.
     La cafeína que contienen los refrescos de cola es una sustancia “potencialmente adictiva”, la cual, cuando se consume en cantidades moderadas (20 mg/día), es un estimulante del sistema nervioso que produce sensaciones agradables, pero si se ingiere en cantidades elevadas (400 a 600 mg.) puede provocar insomnio, taquicardia, dolores de cabeza y hasta ataques de ansiedad. Una lata de refresco de cola (355 ml) contiene aproximadamente 50 mg. de cafeína, y si tomamos en cuenta que generalmente una lata “nunca es suficiente” o si mejor preferimos los envases de litro, el consumo de cafeína sobrepasa el límite entre lo agradable y lo tóxico.
      Generalmente estas bebidas se consumen fuera de las comidas y frías, lo que hace que se acelere la acción de la cafeína. Además, consumir refrescos fríos interactúa con el funcionamiento de las enzimas del cuerpo, que están a una temperatura más alta, provocando que la digestión de los alimentos sea menos eficaz y se fermente la comida.

México ocupa el segundo lugar en consumo de refrescos

Por Patricia Huesca
La Crónica de Hoy
     Nuestro país está considerado como el “inventor” de las aguas frescas y la costumbre de acompañar los alimentos con éstas es uno de los hábitos alimentarios más arraigados en los mexicanos.
     Esta conducta alimentaria ha propiciado, en parte, que México sea el segundo principal consumidor de refrescos en el mundo ya que hemos sustituido la sana costumbre de beber aguas frescas y aguas de frutas, por el poco aconsejable hábito de beber refrescos, explicó a Crónica Rebeca Camacho, jefa del departamento de Nutriología de la UNAM.
      Esta transición nos ha llevado a dos desventajas principales: Cuando bebemos un agua de fruta estamos consumiendo agua, fruta y azúcar (de una a dos cucharaditas de azúcar por vaso), detalló la experta.
      Recomendación. “Mientras que cuando bebemos un refresco, bebemos agua y nuestro consumo de azúcar se eleva a 5 cucharaditas por vaso; es decir, que quien bebe un litro de refresco al día está consumiendo 25 cucharaditas de azúcar (500 kilocalorías)”.
      Además de que un refresco no nos aporta ni las vitaminas ni la fibra que nos proporcionaría en el agua de frutas. En consecuencia, el refresco nos aporta gran cantidad de lo que coloquialmente se llama “kilocalorías vacías”, que es el término que popular para referirse a una gran cantidad de energía, proveniente de un alimento sin un aporte de nutrimentos como proteínas, vitaminas o minerales, abundó.
     Para ejemplificar, la nutrióloga explicó que si una persona consume una dieta adecuada a sus necesidades energéticas, por ejemplo 2.500 Kcal./día; pero además de eso bebe un litro diario de refresco (500 Kcal. más) Esta mayor cantidad de energía hará que la persona aumente 1/2 kilo de grasa la primer semana, dos kilos de grasa en un mes y finalmente 24 kilos de grasa en una año!.
      En esta época, dijo, “donde la obesidad y las enfermedades crónicas degenerativas (como la diabetes, la ateroesclerosis y la hipertensión) están en auge en nuestra población, el exceso en el consumo de azúcar es uno de los factores de riesgo para sufrir dichas enfermedades, y por lo tanto, evitar el consumo de éstas bebidas es una muy buena opción para disminuir nuestro consumo de azúcar y de su consecuente exceso de energía (kilocalorías).en la dia.
      La recomendación del Instituto Nacional de la Nutrición es no consumir más de ocho cucharaditas de azúcar por día.Existe también la otra cara de la moneda, que se presenta principalmente tanto en los niños y adolescentes en crecimiento, como en las personas con delgadez extrema, que desean subir de peso, indicó.
     En estos casos, el consumo exagerado de refresco (un litro al día) puede contribuir a “engañar” al organismo para no tener hambre. Esto se debe a que uno de los tantos mecanismos que tiene nuestro organismo para sentir hambre, se da a través de la cantidad de glucosa que circula en sangre.
     Si la concentración sanguínea de glucosa desciende el cerebro (que se alimenta principalmente de glucosa) lo detecta y en consecuencia manda una orden al organismo diciendo que debe comer.
     Después de Estados Unidos, México mantiene el segundo lugar a nivel mundial en consumo de refresco, que en total suma 300 millones de cajas al año en el país. Es así como el valor del mercado mexicano de refrescos asciende aproximadamente a 15 mil 500 millones de dólares, informó México Alimentaria. Existen más de 230 plantas embotelladoras en el país que atienden más de un millón de puntos de ventas.

     El principal punto de venta del refresco en México es la pequeña tienda, donde se realiza 75 por ciento de las ventas de refresco. En tanto, 24 por ciento se comercializa en restaurantes, clubs, discotecas y hoteles, y sólo uno por ciento en tiendas de autoservicio. A nivel mundial México ocupa el segundo lugar en obesidad, ya que uno de cada cuatro niños de entre cinco y 11 años tiene sobrepeso.

Hiponatremia: cuando el agua mata

      Los beneficios de este líquido para el organismo son múltiples e indudables pero, ¿qué sucede cuando se toma en exceso?

      Por seguir un régimen que recomienda beber al menos cuatro litros de agua en un día para adelgazar rápido, murió recientemente una mujer inglesa de 40 años. Jacqueline Henson había tomado cuatro litros de agua en menos de dos horas, en el marco de esta dieta que limita las calorías diarias a 500, en lugar de las 2000 aconsejadas.
       El caso levantó dudas y sospechas, ¿cuánta agua habría que tomar al día? Sebastián Sevilla, médico clínico del Hospital Universitario Austral de Argentina, reforzó la idea de que el agua es vital para el funcionamiento del organismo. “Al menos el 50 por ciento del cuerpo está constituido por agua, esto incluye por ejemplo el contenido celular y el plasma de la sangre”, explicó.
      Pero cuando el agua se bebe en exceso, son varios los problemas que pueden aparecer. En primer lugar, Sevilla advierte que existe un equilibrio eléctrico en el organismo. “Los minerales y otras sustancias tienen cargas negativas y positivas que conviven en un equilibrio de electroneutralidad. Cuando se rompe esta balanza, se producen trastornos muy importantes en la función de los órganos”, explicó.

     “El agua y los electrolitos (las sustancias con carga) se mueven conjuntamente: el exceso de agua interfiere en el mantenimiento de este balance. Si se pierde mucho sodio o mucho potasio, por ejemplo, se puede perder este equilibrio”, agregó. El quiebre en la electroneutralidad puede haber sido uno de los motivos de la muerte de Henson, debido a la disminución de sodio, un mineral que se diluye en el agua que una persona ingiere.

     “Dietas como la mencionada, hipocalórica y basada en agua, malnutren -resaltó Sevilla- No hay ingesta calórica ni reposición de minerales, pero se incorpora mucha agua, una combinación que favorece el desequilibrio”.

     En segundo lugar, el experto puntualizó que si bien la capacidad del organismo de manejar el líquido es muy eficiente, tomar agua en gran exceso puede “sobrepasar” esta regulación y causar hiponatremia.

     Esta enfermedad se manifiesta mediante un edema o inflamación por acumulación de agua en las células. “El mecanismo que causa la hiponatremia debe corregirse para evitar su progresión rápida porque puede derivar en edema cerebral”, aclaró.

     Sevilla comentó que el trastorno es “rarísimo de ver si no se padece ningún problema cardíaco o renal que limite la eliminación de agua y, en consecuencia, aumente la retención excesiva de líquidos. Cuando el organismo funciona normalmente, elimina sin problemas el exceso de agua”.

     El desenlace clínico de la hiponatremia depende de la afección que esté causando el problema. En general, la hiponatremia aguda, que ocurre en menos de 48 horas, es más peligrosa. Cuando los niveles de sodio disminuyen lentamente durante un período de días o semanas (hiponatremia crónica), las células del cerebro tienen tiempo de adaptarse y la hinchazón es mínima.

La medida justa

     La falta de agua también resulta aún más problemática para el cuerpo. La deshidratación, principalmente en verano, es una de las causas más frecuentes de hospitalización entre los ancianos.

     “Perdemos agua constantemente por medio de la perspiración (respiración de la piel), la transpiración y las excreciones. Si no se repone, nos deshidratamos”, señaló Sevilla.

     La hiponatremia puede producir desde decaimiento, taquicardia y fiebre, hasta insuficiencia renal y, si no se soluciona a tiempo, la muerte.

     Por esto el clínico recomienda hidratarse normalmente. “Lo más saludable es beber entre 2 y 2,5 litros de agua u otras bebidas e infusiones por día, de manera repartida, no de golpe. El cálculo se deduce de los mililitros por kilo que pesa la persona. Este es el promedio para una persona sana, pero se ajusta a cada caso”, señaló el experto.

     “Hay que tomar la cantidad de agua necesaria; sabemos que es malo tanto tomar menos de lo requerido como tomarla en exceso”, terminó.

     En caso que su actividad física le exija mucho desgaste físico, los expertos recomiendan mezclar el consumo de agua con “bebidas para deportistas”, dado que estas contienen electrolitos.

Las tres variantes

     En la hiponatremia, el desequilibrio de agua y sales es causado por una de tres afecciones:

* Hiponatremia euvolémica: el agua corporal total se incrementa, pero el contenido de sodio permanece igual.

* Hiponatremia hipervolémica: el contenido tanto de agua como de sodio aumentan en el cuerpo, pero es mayor el aumento del agua.

* Hiponatremia hipovolémica: el cuerpo pierde tanto agua como sodio, pero la pérdida de sodio es mayor.

Esté atento… Entre los síntomas comunes se encuentran:

* Estado mental anormal
* Confusión
* Disminución del estado de conciencia
* Alucinaciones
* Convulsiones
* Fatiga
* Dolores de cabeza
* Irritabilidad
* Pérdida del apetito
* Calambres o espasmos musculares
* Debilidad muscular
* Náuseas
* Inquietud
* Vómitos
*
Anorexia nerviosa

Importancia de Beber Suficiente Agua a diario

            
              La importancia de beber agua radica principalmente en que el cuerpo humano esta constituido en dos terceras parte por este vital liquido, y debido a esto el agua cumple con múltiples funciones como mantener la temperatura corporal estable, transportar alimentos, desechar toxinas entre otras muchas funciones. Por el contrario, una deshidratación puede producir problemas de muy diversos tipos, como lo son el estreñimiento, problemas de articulación, piel áspera, o problemas con la orina como la formación de cálculos, arenillas o infecciones urinarias.

       En condiciones normales un adulto suele requerir entre 2 y 2 y ½ litros de agua al día, la cual consume de los alimentos y de los líquidos que consume.
 Consumo de agua en niños

        Nutriólogos aseguran, hacer que los niños tomen mucha agua en el día (entre 6 y 8 vasos) suele traerles grandes beneficios de salud. Muchos niños sufren deshidratación durante el día, lo que tiende a producirles cansancio, irritabilidad, dolor de cabeza y dificultad para concentrarse, además aumenta el riesgo de que padezcan enuresis nocturna (incontinencia), infecciones urinarias y otros trastornos.
Es importante que tome en consideración los siguientes puntos:

  •  Pregunte a sus hijos cuánta agua toman en un día de clases.
  • En casa predique con el ejemplo, tome mucha agua y pocas o ninguna bebida gaseosa.

Agua durante el consumo de alimentos

        Las bebidas calóricas propician aproximadamente 20 por ciento de las calorías y azúcares ingeridas durante el día.
      México. Los hábitos de consumo de bebidas entre los mexicanos durante la comida, están claramente orientados hacia los refrescos y otros productos industrializados. Se calcula que en México una gran parte del consumo de energía proveniente de las bebidas calóricas para mayores de dos años y diferentes grupos de edad en ambos sexos ha aumentado de cien a 300 kilocalorías al día (según datos de la Secretaría de Salud). Estas bebidas calóricas propician aproximadamente 20 por ciento de las calorías y azúcares ingeridas durante el día. Por eso, la digestión de los alimentos está ligada en buena medida a las bebidas con las que estos se acompañan.

          Estadísticamente, los mexicanos preferimos tomar refrescos durante las comidas, pero pocos somos conscientes del papel que las bebidas juegan durante la digestión. De acuerdo con los expertos en nutrición y salud, tomar agua durante la comida es la mejor forma de ayudar a que los alimentos se digieran correctamente.

 Recomendaciones

  •  Beber de 1,5 a 2 litros diarios de agua. 
  • Mientras más grasa y proteínas ingiera, más agua requerirá para eliminar sus restos metabólicos, ya que contienen menos agua que otros productos.
  • Las frutas y vegetales son los alimentos que más agua contienen.
  •  El calor, la humedad y el ejercicio físico aumentan notablemente los requerimientos de agua de nuestro organismo. 
  • Quienes padecen cálculos de riñón, arenillas o infecciones urinarias deben beber más líquido. 
  • Cuidado con el café, alcohol, te y otras bebidas similares, ya que son diuréticos e incrementan la eliminación de líquido por la orina. 
  • Infecciones, fiebre, vómitos y diarrea ocasionan una rápida pérdida de líquidos que hay que reponer de inmediato.