Complementos Dietéticos

    
      La mayoría de nosotros no necesita ningún complemento dietético; con una alimentación equilibrada ingerimos los nutrientes necesarios.
     Algunas persones se preguntan si su alimentación realmente es la adecuada o si necesitan tomar complementos dietéticos. Normalmente, estos preparados contienen uno o más nutrientes (vitaminas, minerales y carbohidratos) y se toman además de la comida diaria, Es muy poco probable que mejoren la salud, a excepción de que se sufra alguna deficiencia, en concreto, de un determinado nutriente.
¿Quién necesita estos complementos?
     Aunque en general los médicos no son partidarios de que rutinariamente se consuman vitaminas y minerales adicionales, bajo determinadas circunstancias, tales como el embarazo, sí lo recomiendan. También las enfermedades crónicas, o algunas otras, causan deficiencias. Los complementos deben tomarse única y exclusivamente con prescripción facultativa, posterior a un análisis de la sangre y un examen médico.
      La pobreza sigue siendo una de las causas principales de la deficiencia nutricional. Sin embargo, en algunas ocasiones las personas no se alimentan correctamente debido a otras causas, tales como el alcoholismo, el abuso de drogas o las enfermedades mentales.
Enfermedad y complementos
     A veces, determinados trastornos físicos del estómago, del intestino, del páncreas o del hígado inhiben la absorción de un determinado nutriente. Asimismo, una diarrea persistente puede provocar una deficiencia en potasio y magnesio (Ver trastornos Aparato Digestivo). De la misma forma, las enfermedades renales son motivo de otras carencias. En todos estos casos, aunque el mal en sí sea imposible de curar, los complementos ayudarán a suministrar los nutrientes necesarios. (Ver enfermedades de los Riñones y el Sistema Genitourinario).
     Algunos otros medicamentos también pueden interferir en la absorción o el metabolismo de un determinado nutriente. La píldora anticonceptiva incrementa las necesidades de algunas vitaminas del grupo B y de las vitaminas C y E, pero en caso de una alimentación sana, el cuerpo ya las recibe en cantidades suficientes. Otros medicamentos, tales como los anticonvulsivos, aumentan el consumo de la vitamina D y del ácido fólico. En caso de una medicación prolongada se debe consultar al médico si realmente se necesita un complemento.
Alimentos procesados y complementos
     Si una persona consume muchos productos procesados posiblemente posea una ligera deficiencia en varios nutrientes, como en vitaminas B6 y E, cromo, zinc, cobre y selenio. Estas deficiencias se reflejan en un análisis de sangre, pero rara vez producen síntomas.
     Con el estilo y ritmo de vida actuales, con el estrés diario y con el énfasis que se ha puesto en las comidas rápidas, mucha gente depende de los productos procesados, los cuales, y en gran parte, han perdido sus valores nutritivos.
     Los nutrientes perdidos no son sustituibles ni con un enriquecimiento artificial de vitaminas y minerales. La solución correcta es cambiar la alimentación por una dieta más sana y no tomar complementos.
¿Cuál es el momento adecuado para tomar complementos?
     En un determinado momento de sus vidas, incluso las personas sanas pueden necesitar un complemento dietético. Las mujeres que sufren una gran pérdida menstrual posiblemente carezcan de hierro. Los cambios que tienen lugar en el sistema digestivo de las personas mayores durante el proceso de envejecimiento pueden interferir en la absorción de determinados nutrientes. Asimismo, durante las dietas de adelgazamiento rápido, y cuando no se comen los alimentos necesarios, no se ingiere una cantidad suficiente de nutrientes. Incluso aquellas personas que se someten a dietas a largo plazo pueden precisar un aporte adicional de nutrientes.
Complementos proteicos
     Algunos atletas y fisioculturistas creen que los aminoácidos de las proteínas incrementan el desarrollo de sus músculos y toman complementos proteicos, los cuales resultan ser completamente superfluos ya que el cuerpo posee un límite de absorción de proteínas. No se ha podido comprobar que los complementos de un determinado aminoácido hayan influido en el crecimiento y el desarrollo de los músculos. Existen dos aminoácidos esenciales, la arginina y la ornitina, que estimulan la producción de las hormonas y, en consecuencia, el crecimiento de los músculos, pero sólo en dosis peligrosamente elevadas. Mucha gente, incluso los fisioculturistas y atletas, ingieren más proteínas de las que necesita su cuerpo. El exceso se desintegra en el hígado y se elimina con la orina. Una parte se acumula en forma de grasa.
Anabolizantes y “dopaje”
      El uso impropio o ilegal de fármacos y sustancias (como los anabolizantes esteroideos) para mejorar el rendimiento deportivo ha sido objeto constante de investigación desde la década de los 60. En esta época su uso empezó a aumentar dramáticamente. Los anabolizantes esteroideos supuestamente mejoran la fuerza y la resistencia, pero pueden tener efectos colaterales muy perjudiciales, por ejemplo en el parénquima hepático. En los Juegos Olímpicos de 1968 se empezaron a realizar pruebas de detección de analgésicos opiáceos y de anfetaminas estimulantes. Hasta 1974 no se prohibieron los anabolizantes esteroideos y se empezaron a detectar en los atletas. En algunas federaciones internacionales y nacionales no se han declarado ilegales algunos fármacos y drogas por diferentes razones, entre otras la falta de exactitud de algunas pruebas de detección, dudas sobre la prohibición de algunas sustancias corrientes como la cafeína, y falta de preocupación por el problema. Sigue existiendo controversia sobre la legalidad del ‘dopaje de sangre’: un atleta recibe transfusiones sanguíneas justo antes de la prueba deportiva. El incremento de hematíes aumenta la potencia aeróbica del atleta.
Los niños y los complementos vitamínicos
     Los niños sanos que comen una alimentación variada, con fruta y verduras frescas, pan, cereales y productos lácteos no precisan ningún complemento dietético. Pero aquellos que se alimentan a base de productos procesados, como patatas fritas, hamburguesas, caramelos y bebidas enlatadas pueden sufrir una determinada carencia vitamínica. Se trata de una cuestión ampliamente debatida, pero se cree que una falta de vitaminas puede causar una mala conducta y un bajo rendimiento escolar. Uno mismo puede encontrar la respuesta mejorando la alimentación de los hijos, pero si éstos se niegan a comer más productos sanos, lo mejor que se puede hacer es darles un complemento vitamínico.
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